Liberan en Córdoba al primer yaguarundí monitoreado por satélite del país

El ejemplar fue rescatado cuando era una cría y regresó a la naturaleza en la región de Ansenuza con un collar de rastreo solar.
Personal del Parque de la Biodiversidad, junto a Policía Ambiental, liberaron a un ejemplar de yaguarundí (Herpailurus yagouaroundi) al noreste de la provincia de Córdoba, en la zona rural de Altos de Chipión, en la región de Ansenuza.
Con este nuevo retorno a la vida silvestre, se produjo un hito importante para la conservación de mamíferos: el ejemplar lleva un collar con rastreo satelital con energía solar que monitoreará su comportamiento en su hábitat por un año, como parte del proceso de seguimiento post-reintroducción.
Se trata de la primera vez que un ejemplar de yaguarundí será monitoreado mediante tecnología satelital en el marco de un proceso de retorno a la vida silvestre en la Argentina.
La iniciativa es desarrollada de manera conjunta entre el Parque de la Biodiversidad, la Policía Ambiental de la Provincia y el equipo de investigación del IDEA-CONICET, perteneciente al Centro de Zoología Aplicada de la Universidad Nacional de Córdoba.
A través del monitoreo se podrá evaluar su supervivencia, sus patrones de desplazamiento, el uso del hábitat y su adaptación al entorno natural. Toda la información aportará evidencia científica sobre la ecología de una especie poco estudiada y herramientas que contribuirán a su conservación.
Especie nativa
El yaguarundí es un pequeño felino silvestre nativo de la familia de los félidos, pariente cercano del puma, que en la provincia de Córdoba habita principalmente en ecosistemas como el bosque chaqueño, el espinal y los pastizales serranos.
Conocido localmente como “gato moro” o “huña”, presenta un cuerpo largo y esbelto, patas cortas y cola extensa. Es una especie de hábitos principalmente diurnos y cumple un rol ecológico clave como mesodepredador, regulando naturalmente poblaciones de roedores, aves, reptiles y anfibios.
En Córdoba su presencia está asociada a ambientes relativamente conservados, aunque se encuentra expuesto a amenazas como la pérdida de hábitat y los atropellamientos en rutas.
El rescate y la rehabilitación
En agosto del 2025 la Policía Ambiental lo rescató en el interior provincial cuando era una cría de aproximadamente un mes y medio de edad. Ingresó al Centro de Rescate con bajo peso y descompensación.
De inmediato se activó el protocolo de cría sin impronta (para evitar que el animal asocie positivamente la figura humana), implementado por el equipo biológico, veterinario y de cuidadores del Parque de la Biodiversidad:
- Se redujo al mínimo el contacto directo con personas.
- Fue alojado en recintos enriquecidos ambientalmente que promovieron la exploración, el marcaje y el escondite.
- Se incorporaron sistemas de alimentación subterráneos y aéreos para estimular conductas de búsqueda y acecho.
Al momento de la valoración final, el animal presentó una condición corporal óptima, ausencia de signos clínicos de enfermedad y aptitud física compatible con la vida en libertad.