Diputados dio media sanción a la reforma del Banco Central que prohíbe el financiamiento al Tesoro

Con el respaldo de sectores aliados, el oficialismo logró aprobar en la Cámara de Diputados una reforma integral a la Carta Orgánica del Banco Central, medida calificada por el presidente Javier Milei como la “más importante” de esta etapa de su gestión. La iniciativa cosechó 144 votos afirmativos, 102 negativos y nueve abstenciones, por lo que ahora será girada al Senado para su tratamiento definitivo.
El proyecto apunta a consolidar el principio de la emisión cero al considerar que la emisión monetaria impacta directamente sobre la inflación. Para lograrlo, se prohíben los adelantos transitorios al Tesoro, los préstamos a las provincias y el uso de letras intransferibles, a la vez que se limita la transferencia de utilidades únicamente a las ganancias reales de la entidad.
Cruce de argumentos en el recinto
Durante la apertura del debate, el presidente de la comisión de Finanzas, Santiago Pauli, defendió la iniciativa remarcando que se busca que el Banco Central “no sea saqueado, no se convierta en una herramienta de hacer política” y para que “volvamos a tener un peso fuerte para que nuestro país, de una vez por todas, advance, y que los argentinos vuelvan a recuperar la capacidad de ahorrar, de progresar, de planificar a largo plazo y de vivir la vida que tienen”. Pauli apuntó además que “el mal uso del Banco Central tuvo como consecuencia que pasó a convertirse en una extensión del Ministerio de Economía o del Poder Ejecutivo de turno”
En contraste, el vicepresidente de la Comisión de Presupuesto, Itai Hagman, rechazó la propuesta afirmando que se intenta “blindar una política cuyos resultados no fueron los que el gobierno esperaba”, argumentando que se “garantizan que esas tasas de interés usurarias permitan que algunos especuladores sigan abusándose”. En esa misma línea, remarcó que “deberíamos estar discutiendo cómo hacemos para evitar que se sigan cerrando empresas en el país” y cómo “aliviar a esas familias” golpeadas por el endeudamiento.
Por su parte, el diputado de Encuentro Federal, Miguel Ángel Pichetto, justificó su voto en contra al expresar: “nunca estuve de acuerdo con un criterio de rigidez porque pienso que, en primer lugar, antes que la economía, está la política, y el Banco Central tiene que estar subordinado al interés general del país y al rumbo que marque el Poder Ejecutivo Nacional pensando fundamentalmente en el crecimiento y en el desarrollo”. Además, cuestionó la independencia de la autoridad monetaria al señalar: “El señor (Santiago) Bausili, ¿realmente creen que pueden tomarle el pelo a la gente? Hablar de autonomía cuando el presidente del Banco Central es el socio de la oficina donde trabajaron junto al ministro de Economía, y tienen esa tarea de trader desde hace muchos años. ¿De qué autonomía me hablan? Pretenden plantear este debate de la Carta Orgánica y mantenerlo al presidente del Banco Central, que es el socio y amigo del ministro Caputo”.
Desde el radicalismo, Guillermo Agüero respaldó la medida argumentando que busca “dotar al Banco Central de independencia, de atribuirle un mandato único y de prohibir los financiamientos al Tesoro vía adelantos transitorios o transferencias vinculadas con utilidades ficticias relativas a diferencias en el valor de los tipos de cambio o las reservas internacionales utilizadas para pago de deuda contra letras intransferibles, que no hicieron más que generar un enorme deterioro en nuestra moneda”. Agregó que “cuando se le exige al Banco Central un mandato múltiple de preservar el valor de la moneda a la vez que cuidar el empleo, financiar al Tesoro y dirigir el crédito no termina cumpliendo absolutamente ninguna de las funciones en su cabal dimensión”.
A su turno, Maximiliano Ferraro (Coalición Cívica) reconoció que “estamos frente a una reforma de una envergadura significativa, no tanto por virtud propia del actual Gobierno sino por el contraste y la comparación de lo que han sido los últimos 20 años en la Argentina”, aunque advirtió: “No le mintamos a los argentinos. El Banco Central hoy con esta sanción no queda blindado, porque sigue existiendo la posibilidad de que se dicten Decretos de Necesidad y Urgencia, como así sucedió en lo que fue el Fondo del Bicentenario, en donde claramente a través de un DNU, se manotearon reservas del Banco Central”.
En tanto, el diputado radical Lisandro Nieri sostuvo que “países que ya superaron el problema de la inflación pueden tener como objetivos el desarrollo o el empleo, pero nosotros debemos primero sepultar al flagelo de la inflación y por eso el mandato principal del Banco Central debe ser preservar el valor de la moneda”, concluyendo en que “la solución es ir a la raíz del problema. La primera solución es sobre todo no gastar por sobre nuestras posibilidades, no tener déficit fiscal”.
Las claves de la reforma aprobada
- Mandato único: Se elimina la multiplicidad de objetivos para enfocarse exclusivamente en la estabilidad de la moneda. Según el texto, “volver al mandato único implica principalmente reconocer la naturaleza monetaria de la inflación. La inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario generado por un exceso de oferta que conlleva una pérdida del poder adquisitivo del dinero. No debiera ser tarea del Banco Central ocuparse de otros objetivos”.
- Fin del crédito dirigido: Se remueven las herramientas de orientación crediticia por considerarlas ineficaces. El proyecto detalla que “de esta forma se remueven del elenco de atribuciones del Directorio las funciones de orientación del crédito hacia destinos determinados y las políticas crediticias diferenciadas, propias de la banca de fomento y ajenas a la misión de una autoridad monetaria, cuya persecución por la vía de la emisión o de la regulación distorsiva ha demostrado ser ineficaz para sus fines declarados y lesiva para la preservación del valor de la moneda”.
- Independencia institucional: Se endurecen las condiciones para la remoción del presidente y los directores del organismo, exigiendo una mayoría especial de dos tercios en ambas cámaras del Congreso para garantizar su estabilidad ante los cambios de gobierno.