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octubre 27, 2026
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El escape de Flávio Bolsonaro: del fracaso en las urnas a la fuga para eludir a la Justicia

Hay derrotas políticas que exponen la verdadera estatura moral de los dirigentes, y la de Flávio Bolsonaro rozó la miseria absoluta. Tras morder el polvo ante Luiz Inácio Lula da Silva en el balotaje del último domingo 25 de octubre, el candidato opositor no tuvo el coraje de asumir el veredicto del pueblo brasileño ni el coraje de poner la cara ante los tribunales. Prefirió esconderse, convertirse en prófugo y escapar en la noche como los delincuentes a los que su propio espacio prometía encarcelar.

El hijo mayor de Jair Bolsonaro llevaba desaparecido desde la mañana de este martes 27 de octubre. Su último rastro fue un frío mensaje enviado a las 8 de la mañana a su jefe de campaña, Rogério Marinho, donde alegaba estar «tranquilizando sus pensamientos», una excusa barata para ganar tiempo mientras preparaba la huida. Horas más tarde, allegados a su entorno confirmaron que el parlamentario abordó un avión con destino a Estados Unidos, dejando atrás un reguero de desmentidas cruzadas y acusaciones de haber utilizado la región como escala secreta.

Rendir cuentas, la tarea que eludió el heredero

El trasfondo de este escape no responde a una persecución política, sino al pánico frente a la ley. Apenas 24 horas después de la elección, el ministro del Superior Tribunal de Justicia, Alexandre de Moraes, ordenó la incautación inmediata del pasaporte del senador. El plazo para entregarlo vencía este martes, pero el parlamentario eligió la clandestinidad. Sobre su espalda pesan graves causas criminales junto a su abogado e íntimo Willer Tomaz, imputados por presunto lavado de dinero.

A eso se le suma la trama criminal del caso «Dark Horse». En esa causa, la Policía Federal investiga si Daniel Vorcaro —exdueño del quebrado Banco Master y hoy tras las rejas— le transfirió al senador aproximadamente 61 millones de reales para financiar una película biográfica sobre Jair Bolsonaro. Una maniobra espuria donde la Justicia rastrea delitos de evasión fiscal, cohecho, corrupción y lavado de activos a gran escala.

Tensión diplomática y una tropa digital en la mira

El escape del derrotado dirigente no solo deja al descubierto su cobardía personal, sino que salpicó de inmediato la escena nacional. Tras las versiones formuladas por el diputado del PT, Paulo Teixeira, sobre un presunto refugio del brasileño en territorio argentino antes de despegar a Norteamérica, la Dirección Nacional de Migraciones aclaró que no registró su ingreso oficial, mientras el vocero presidencial Adrián Ravier descartó solicitudes de asilo.

Sin embargo, el clima entre las Administraciones quedó absolutamente enrarecido. Mientras la Casa Rosada teme que la Justicia de Brasil dicte la prisión preventiva del excandidato en cualquier momento, la tropa digital del oficialismo local optó por salir a defender al prófugo en redes sociales, en una jugada riesgosa que tensionó todavía más una relación bilateral ya degradada al nivel de encargados de negocios.

Lejos del liderazgo heroico que intentó proyectar durante la campaña, la imagen final de Flávio Bolsonaro es la de un perseguido por sus propios delitos. El candidato que pretendió gobernar a la principal potencia de Sudamérica se convirtió, en cuestión de horas, en un fugitivo que vuela hacia el norte tratando de gambetear el destino que le espera tras las rejas.