Comenzaron los alegatos: la fiscal general adjunta cuestionó en duros términos a los fiscales
Betina Croppi abrió la ronda de alegatos y criticó la investigación en el caso Dalmasso, al señalar que el proceso «se alejó de la evidencia científica y se acercó a un juicio moral». También rechazó que los fiscales hayan investigado en profundidad a Bárzola, tal como ellos sostienen. «Siempre fueron contra la familia», aseguró.

En la recta final del Jury de Enjuiciamiento, este miércoles a las 8:30 comenzaron los alegatos en la Legislatura, en un clima de expectativa por el veredicto final. Javier Di Santo, Daniel Miralles y Luis Pizarro están acusados de presunto mal desempeño por el caso Nora Dalmasso.
Primero presentó su alegato la fiscal adjunta Bettina Croppi, quien pidió la destitución de los funcionarios judiciales, y luego será el turno de los defensores de los fiscales, quienes solicitarán absoluciones.

Tras la finalización de los alegatos, correrá un plazo de 24 horas para dar a conocer el fallo, mientras que los fundamentos estarán a fin de mes. La decisión final se limitará exclusivamente a determinar si corresponde o no la destitución de los fiscales involucrados.
Hay incertidumbre respecto de cuál será el veredicto, esto es si los mencionados fiscales serán destituidos o continuarán en sus respectivos cargos.
El jury está presidido por la legisladora Julieta Rinaldi (Hacemos Unidos por Córdoba) e integrado por sus pares Facundo Torres (Hacemos Unidos por Córdoba), Miguel Nicolás (UCR) y Walter Gispert (Frente Cívico) y la vocal del Tribunal Superior de Justicia de Córdoba, Aída Tarditti.

Croppi pidió la destitución de los fiscales y destacó que se omitió investigar a Bárzola
La fiscal general adjunta Betina Croppi fue la primera en hablar en la ronda de alegatos del jury. Durante su planteo sostuvo la acusación contra Di Santo, Miralles y Pizarro.
En muy duros términos, Croppi se preguntó «¿por qué Di Santo descartó como sospechoso a Barzola si todos lo señalaban?». Además, añadió que, al iniciarse la investigación, «el fiscal Di Santo ya había abandonado la única línea investigativa sobre un obrero (Gastón Zárate) y se dedicó a investigar a Facundo Macarrón, a quien imputó inmediatamente».
La fiscal señaló que Di Santo decidió imputar a Facundo Macarrón a partir de «una leve sospecha», pese a que había «hipótesis fáctica contra Bárzola». Además, Croppi resaltó que tampoco se tomó en cuenta ninguna otra línea investigativa contra los operarios que trabajaban por la zona ni contra ningún cualquier otro agresor sexual. Sin embargo, los fiscales «siempre fueron contra la familia».
Croppi sostuvo que en todo el proceso los funcionarios judiciales no tuvieron perspectiva de género y fueron contra Nora como una «mala víctima», tal como había dicho Facundo Macarrón en su declaración en el jury. «La víctima de este homicidio era el pobre viudo, engañado por una casquivana promiscua. Esta fue la línea sobre la que se basó la investigación», declaró tajantemente.
La fiscal profundizó en la falta de perspectiva de género durante la causa y en el poco respeto que había hacia la víctima: «no había ningún resquicio de la intimidad de Nora que no haya quedado sin investigar, hasta los tratamientos de belleza que se realizaba».
En ese sentido, Croppi aseguró que, tras la imputación al hijo de Nora, desde la Fiscalía se pasó de la «mala víctima» a cuestionarse la sexualidad de Facundo, como si hubiera sido un conflicto entre madre e hijo que motivó el asesinato. La fiscal sostuvo que durante la investigacion se tuvo más en cuenta el escándalo que provocaba el caso en la sociedad el caso que la búsqueda por conocer la verdad: «se alejó de la evidencia científica y se acercó a un juicio moral».

Durante su alegato la acusadora detalló que, a dos meses del asesinato, Roberto Bárzola fue citado a declarar en calidad de testigo pero nunca fue investigado en profundidad cómo dicen los fiscales.»¿Le preguntan sobre las cosas que quedaron sin investigar? ¿Bárzola qué hiciste esa noche? ¿dónde estuviste antes de ir a lo de macarrón? No, señora Presidenta, ninguna pregunta de esas le hicieron. Sólo le preguntaron qué hicieron los pintores, dónde trabajaban. Evidentemente estaban tras Zárate», sostuvo, en referencia al pintor acusado de ser el asesino.
En esa línea, Croppi rechazó la versión de los fiscales que sostiene que Bárzola estuvo en el foco de la investigación en algún momento. «Nadie escuchó los 21 casettes que se grabaron de la intervención telefónica a Bárzola. Nadie. ningún comisionado ni nadie de la Fiscalía», dijo, a lo que agregó que tampoco se tuvo en cuenta con quién se comunicó el carpetista: «¿Qué pasó con la lista sábana de las llamadas? Nada. Está el oficio en el que se piden. No hay ninguna constancia en la causa de que se haya cumplimentado el oficio, que se haya analizado con quién hablaba en un primer momento, nada».
«Yo me pregunto: ¿por qué no se investigó a Bárzola con la misma exhaustividad con la que se investigó a Zárate?», fustigó la fiscal ante la sala. De manera contundente, Croppi planteó que «los pilares sobre los que los tres fiscales se apoyan para señalar enfáticamente que investigaron a Bárzola, se derrumban».
Durante el final de su alegato, la acusadora planteó que Di Santo, Miralles y Pizarro ejercieron «omisiones precisas y concretas, que se traducen en una actitud de evidente desidia en el cumplimiento del rol que la ley les asigna».
Croppi aseguró que en el obrar de los acusados se realizaron «inexplicables anormalidades, que se perpetraron a lo largo de los más de 13 años de los que fueron responsables de la tramitación del causa y que importaron una renuncia deliberada ante el cubrimiento de la verdad real».
Por último, la fiscal genreal adjunta indicó que tanto Miralles, Di Santo y Pizarro «abocaron su esfuerzo en un sin número de medidas, algunas de ellas carentes de toda verosimilitud, racionalidad y otras con una declarada falta de respeto por los derechos de la víctima».