Sólo el 37% de los profesionales de la provincia tienen trabajo estable
El Observatorio de la Federación de Profesionales de Córdoba realizó un informe que muestra el deterioro en las condiciones laborales de los profesionales en los últimos años. Hay más precariedad y crece el monotributo.

El mapa del empleo profesional en Córdoba está transformándose. Y no precisamente para bien. Según un informe que acaba de publicarse, en la provincia sólo 37 de cada 100 profesionales tienen un empleo estable y la subocupación afecta a uno de cada tres.
En la previa del Día del Trabajador, el Observatorio de la Federación de Profesionales de Córdoba presentó un nuevo estudio en el que analizó la evolución del trabajo profesional entre 2017 y 2025. “Se evidencian cambios profundos, deterioro en las condiciones y una creciente fragmentación del ejercicio profesional. A diferencia de lo que ocurre en el conjunto de la economía, donde la preocupación central es la falta de empleo, en el sector profesional el problema se desplaza hacia la calidad, la estabilidad y las condiciones en que se trabaja”, se lee en el informe.
Y agrega: “Más flexibilidad, trayectorias fragmentadas y menos derechos sintetizan los cambios en los últimos ocho años en Córdoba. El monotributo subordinado creció del 8% al 21%; son profesionales que facturan pero trabajan como empleados sin derechos”.
El estudio del Observatorio plantea también contrastes: mientras 1 de cada 3 profesionales no logra alcanzar la cantidad de horas que necesita, por otro lado 4 de cada 10 trabajan jornadas que superan ampliamente los límites tradicionales.
En cuanto a la estabilidad, es una situación cada vez menos frecuente. “Sólo el 37 por ciento de los profesionales accede a cierta estabilidad al combinar esquemas laborales como relación de dependencia e independencia. De ellos, sólo un 20 por ciento cuenta exclusivamente con un salario. Esta realidad atomiza las trayectorias laborales y dificulta la organización colectiva. En paralelo, crecen las modalidades de contratación sin derechos laborales plenos y se profundiza la individualización del riesgo laboral: ingresos, estabilidad y protección social (cobertura de salud, jubilaciones, licencias) dependen cada vez más de decisiones individuales y no de marcos institucionales”, señala el Observatorio.
El informe identifica cinco claves del nuevo mapa de las relaciones laborales profesionales:
1. Menos empleo estable
La relación de dependencia dejó de ser la forma predominante de inserción laboral. En 2017 representaba el 36% del ejercicio profesional; en 2025 cae al 20%, una reducción de 16 puntos porcentuales en menos de una década. Actualmente, solo 2 de cada 10 profesionales tienen un empleo con salario formal como única fuente de ingresos.
2. Más monotributo y formas híbridas
Crecen las modalidades de contratación intermedias, especialmente el monotributo en condiciones de subordinación, que pasó del 8% al 21%. Son profesionales que facturan, con exigencias propias de un empleo formal, pero sin derechos laborales asociados.
3. Pluriempleo en expansión
El 46% de los profesionales tiene más de un trabajo, frente al 38% registrado en 2017. La multiplicación de actividades se consolida como estrategia para sostener ingresos, pero implica mayor carga laboral y complejidad en la organización del tiempo.
4. Subocupación estructural
El 31% de los profesionales trabaja menos de 35 horas semanales y busca sumar más actividad. Esta proporción triplica el promedio general de la economía (11,4%) y evidencia una presión constante sobre la demanda laboral.
5. Jornadas cada vez más extensas
En el otro extremo, el 41% trabaja más de 10 horas diarias, cuando en 2020 ese valor era del 26%. El promedio general alcanza las 9,3 horas. La extensión de la jornada aparece como respuesta a la caída del valor hora.
En el sector profesional, el nivel de informalidad es muy bajo (2,7%) y el desempleo apenas llega al 1,5 por ciento. Pero hay una complejización del panorama. “Sólo el 20 por ciento percibe ingresos exclusivamente a través de un salario. Un 17 por ciento articula empleo en relación de dependencia con actividad independiente, mientras una proporción creciente combina múltiples modalidades simultáneamente. Hoy, la construcción de la carrera no depende de la estabilidad sino de la capacidad de ensamblar un rompecabezas contractual”, señala el Observatorio. La situación podría deteriorarse aún más a partir de la reciente reforma laboral. “Los procesos de flexibilización pueden profundizar tendencias ya presentes en el mercado laboral profesional, especialmente aquellas vinculadas a modalidades contractuales que debilitan el acceso a derechos laborales. Se corre el riesgo de consolidar esquemas que debiliten las condiciones del ejercicio profesional”, dice el informe.