El 85,5% de los jóvenes se queda sin dinero al día 20 de cada mes
El 87,4% de los argentinos afirma que su ingreso no le gana a la inflación y el 66% asegura que no llega a fin de mes. De esa manera, casi el 62% tomó deuda en el primer semestre, y la mayoría lo hizo para gastos básicos.

Luego de una semana en la que el ingreso de la población, el endeudamiento y la mora volvieron a ocupar gran parte de la agenda económica, un nuevo informe nacional reflejó que las franjas jóvenes de la población -entre los 18 y 39 años- son las que más dificultades tienen para cubrir sus gastos con los ingresos mensuales.
En ese sentido, el 85,5% de los argentinos que forman parte de esa franja etaria aseguró que al día 20 de cada mes ya se quedó sin ingresos. Así lo reflejó un trabajo de la consultora Zentrix, sobre casi 1.500 casos de todo el país y elaborado mediante un diseño muestral ponderado por región, edad, sexo y voto declarado (balotaje presidencial de 2023 y elecciones legislativas de octubre de 2025) según el último padrón electoral.
El informe destaca que el punto de partida es un salario que perdió la carrera contra los precios y no la recupera. El 87,4% de los encuestados afirma que su ingreso no le gana a la inflación, un techo que ya no distingue posiciones políticas: el 73% de los votantes oficialistas admite esa pérdida, cifra que entre los opositores trepa al 97,1%. “La diferencia entre ambos electorados no está en si el deterioro existe —lo sienten los dos— sino en cómo se lo nombra: costo de una transición para unos, fracaso económico para otros”, explica Zentrix.
El informe remarca que esa pérdida tiene una fecha exacta en el almanaque. El 66% de los argentinos se queda sin plata antes o desde el día 20 del mes, y sólo un 9,3% llega a fin de mes con capacidad de ahorro. El calendario, sin embargo, no es igual para todos: entre los más jóvenes —de 18 a 39 años— el 85,5% ya está sin ingresos al día 20, contra el 60,6% en la franja de 40 a 59.
La juventud no sólo gana menos; se queda sin colchón mucho antes, y esa desventaja temprana es la que explica buena parte de lo que viene después. “En un país donde el sueldo se agota a dos tercios del mes, la pregunta deja de ser cómo ahorrar y pasa a ser cómo cubrir los últimos diez días”, remarca el trabajo de Zentrix.
La respuesta, para la mayoría, fue el endeudamiento. El 61,9% tomó deuda en el último semestre, pero el dato más significativo es el motivo: el 53,7% lo hizo porque sus ingresos no cubren los gastos básicos, mientras que la compra de bienes durables explica apenas el 11,5%. “El crédito dejó de financiar proyectos y pasó a financiar la comida y las tarifas. Y ese endeudamiento forzado tiene, de nuevo, una cara generacional: entre los jóvenes de 18 a 39 años, el 35,8% recurrió a prestamistas o financieras informales, contra apenas el 7% entre los mayores de 60”, explica Zentrix.
El informe remarca allí que “el segmento con menos respaldo patrimonial es, paradójicamente, el más expuesto a las condiciones más caras y menos reguladas del mercado, en un círculo donde la falta de espalda financiera empuja hacia el crédito más riesgoso”.
Y agregó: “Endeudarse fue, además, la parte fácil; sostener esa deuda es la difícil. Casi la mitad de quienes tomaron crédito no lo está pagando con comodidad: al 28,9% le cuesta mucho, el 12% ya se atrasó en algún pago y un 6,4% directamente admite que no puede pagar. No sorprende, entonces, que el 55% considere que las tasas están tan altas que el crédito ‘termina siendo una trampa’, una frase que resume el pasaje de la deuda como oxígeno a la deuda como soga que ahorca”. Así, lo que empezó como salida de emergencia se convirtió, para una porción creciente de hogares, en un problema tan pesado como el que vino a resolver.
Finalmente, la evaluación negativa de la economía personal alcanza el 42,8%, pero la del país trepa al 61,8%: “una brecha de casi veinte puntos que revela que el malestar ya no se vive como una desgracia individual sino como un diagnóstico colectivo”, cerró.