Córdoba: piden que la generación de empleo sea prioridad para hacer sustentable el plan económico
El presidente del Ieral de la Fundación Mediterránea, Osvaldo Giordano, destacó los avances logrados por el Gobierno, pero pide acelerar respuestas a las demandas sociales.

Por Gonzalo Dal Bianco
Mientras el Gobierno celebra los avances en variables macroeconómicas que son reconocidos por un amplio abanico de economistas, la necesidad de atender aspectos de la economía real, “del metro cuadrado de la gente”, gana espacios a pasos agigantados en la agenda.
En ese sentido, un trabajo del economista y titular del Ieral de la Fundación Mediterránea, Osvaldo Giordano, remarca que “es creciente la intensidad con la que se plantea la pertinencia de revisar prioridades. Mientras los logros en materia de estabilización se consolidan y queda atrás buena parte de la tormenta macroeconómica, crece la demanda por atender el objetivo de generar empleos de calidad”, advirtió el especialista.
Giordano destacó que “las evidencias son cada vez más contundentes. La inflación bajó desde el 25% mensual en diciembre de 2023 a menos del 2%, con tendencia descendente. En sentido contrario, entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, el empleo privado registrado se redujo en 235 mil puestos de trabajo”.
El presidente del Ieral indicó que “por varios motivos, es conveniente contemplar este cambio de escenario y buscar la manera de dar respuesta a las nuevas demandas de la población. En particular, resulta esencial evitar que el malestar generado por el mal funcionamiento del mercado de trabajo le quite sustento político al programa económico. Esto adquiere especial relevancia de cara a las elecciones del año próximo”, alertó.
El informe destaca que luego de las elecciones de 2025, “el Congreso mostró una dinámica positiva en relación con el crucial proceso de reformas estructurales. Un hito trascendental fue la sanción de la Ley de Modernización Laboral. Sin embargo, las controversias generadas en torno al jefe de Gabinete llevaron a ralentizar el proceso”, destacó.
Allí se destaca también que el ritmo y la secuencia de las reformas entraron en una dinámica inconsistente con las demandas del programa económico.
Giordano insistió, como lo había hecho tiempo atrás, con que el cambio de jefe de Gabinete genera “expectativas que exceden ampliamente una simple renovación de funcionarios. En concreto, aparece como una oportunidad para renovar el impulso reformista”.
Para el economista es particularmente importante la posibilidad de que varios gobiernos provinciales pasen a jugar un rol más activo. Este nuevo escenario político permite retomar la marcha, aunque el recorrido todavía está lejos de completarse y exige avanzar con velocidad y consistencia.
En particular, Giordano destacó el proyecto de reforma de la carta orgánica del Banco Central, que busca derogar los cambios introducidos a partir de 2012 y retomando reglas similares a las vigentes durante la década de 1990.
En consonancia con esta iniciativa —cuyo aspecto medular es prohibir el uso del Banco Central para financiar excesos de gasto—, se anunció el envío de otro proyecto de ley destinado a establecer reglas fiscales de emergencia cuando el sector público acumule varios meses de desequilibrio. Los anuncios incluyen, además, proyectos de reformas en las regulaciones del mercado de capitales y del sector asegurador.
El economista retomó la idea sobre “la necesidad de prestar mayor atención al desafío de dinamizar el empleo”.
“Lo que no resulta sencillo de dilucidar es cómo lograrlo. ¿Con qué instrumentos se cuenta para revertir el crónico y profundo deterioro del mercado de trabajo?”, admitió Giordano.
En esa línea adelanto que generar las condiciones para que el crecimiento del PBI sea más alto y más parejo entre sectores es una condición necesaria para dinamizar el empleo. “Pero no parece suficiente frente al intenso proceso de reconversión que enfrenta la producción argentina. Es muy sugerente que incluso sectores que están en expansión, como la intermediación financiera y los hidrocarburos, registran caídas del empleo. Es decir, la destrucción de puestos de trabajo no se limita a sectores deprimidos, como la industria, la construcción y el comercio, sino que también alcanza a actividades que registran incrementos en el nivel de actividad”, alertó.
Para el presidente del Ieral, “la principal explicación para este fenómeno es que, en un escenario de estabilidad y mayor competencia, se impone un intenso proceso de adaptación orientado a reducir costos y aumentar la productividad. Esto implica, en muchos casos, destrucción de empleo. Se trata de un proceso tan costoso como necesario. Eliminar el cúmulo de ineficiencias que se fueron enquistando en las empresas bajo el amparo e incentivadas por un entorno de alta inflación y baja competencia es vital. Pero es riesgoso subestimar sus consecuencias sociales negativas y, derivado de ello, sus secuelas políticas”, insistió.
Finalmente, indicó que el instrumento disponible para dinamizar el empleo de calidad es avanzar más rápido en la construcción de un entorno favorable para la producción. “Esto implica abordar, de manera rápida y con una secuencia consistente, las reformas que lleven a eliminar los factores que traban la producción y la generación de puestos de trabajo. Esta es la vía para promover un crecimiento del PBI más alto y homogéneo entre sectores y, al mismo tiempo, moderar los impactos negativos de la reconversión sobre el empleo. No hay que perder de vista que en muchos casos la destrucción de empleos no deriva de ineficiencias insalvables sino de la subsistencia de un entorno que conspira contra la producción”, explicó Giordano.
Y cerró: “Visto desde esta perspectiva, el conjunto de reformas anunciado como prioridad para los próximos meses en el Congreso va en el sentido correcto. Si bien los anuncios incluyen un conjunto amplio de reformas con objetivos diversos, la meta principal es fortalecer la confianza en que el equilibrio fiscal no es negociable. Esto, junto con las reformas sobre seguros y mercado de capitales, apunta a promover el crédito. La meta es acertada ya que expandir el crédito es un insumo esencial para dinamizar la producción, especialmente en los sectores más deprimidos, y facilitar la reconversión”.
Finalmente enumeró como agenda pendiente una reestructuración previsional, el apalancamiento del crédito como dinamizador y avanzar en la reforma tributaria.