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julio 15, 2026
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El contraste del festejo: mientras Córdoba es un carnaval, el silencio y la desolación se apoderan de Inglaterra

La alegría desbordante de la marea celeste y blanca que sube por la calles de Córdoba contrasta de manera brutal con el panorama del otro lado del Atlántico. Apenas se consumó el definitivo 2 a 1 con el agónico gol de Lautaro Martínez, la ilusión británica de que el fútbol “finalmente volviera a casa” se desmoronó por completo, dando paso a una atmósfera de desolación absoluta.

Lágrimas y cabezas gachas en los fan zones

En Londres, el tradicional punto de encuentro de los hinchas en el Boxpark de Wembley pasó en cuestión de minutos de la euforia por el gol de Anthony Gordon a un silencio sepulcral. Con el pitazo final, muchos simpatizantes quedaron de rodillas en el suelo, llorando sin consuelo, mientras otros se agarraban la cabeza con incredulidad, asimilando una nueva frustración en semifinales.

En Liverpool, la decepción se replicó con igual fuerza en los concurridos centros de visualización masiva del área portuaria y del centro. Lo que había comenzado como una jornada de fiesta con pintas de cerveza y cánticos, terminó con miles de miradas perdidas en las pantallas, banderas dobladas a las apuradas y una rápida desconcentración hacia los pubs para intentar ahogar las penas de otra oportunidad histórica que se escurrió entre los dedos.

La bronca de los hinchas apunta a Thomas Tuchel

Más allá de las lágrimas, la tristeza rápidamente comenzó a mezclarse con la furia futbolística. En los foros y portales deportivos ingleses, las críticas de los fanáticos se centraron ferozmente en el seleccionador Thomas Tuchel.

Los hinchas catalogaron de “cobardes” las decisiones tácticas del entrenador alemán. Le reclaman haber replegado por completo al equipo tras ponerse en ventaja por 1-0 y haber realizado modificaciones sumamente defensivas —como el ingreso del defensor Dan Burn— que terminaron por “entregarle” el protagonismo a Argentina.

“Teníamos el partido controlado y nos metimos atrás a aguantar con cobardía; le regalamos la final a una Argentina que estaba al borde del abismo”, era el descargo generalizado de los hinchas en las calles londinenses, marcando el doloroso contraste con el delirio total que hoy se vive en suelo cordobés.