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octubre 27, 2026
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Condenaron a 18 años de cárcel al asesino del histórico calesitero de Corral de Bustos

En un fallo contundente que trae alivio a la comunidad del departamento Marcos Juárez, la Cámara Criminal y Correccional de 2° Nominación de Bell Ville aplicó una pena de 18 años de prisión para David Jesús Rivero. Con la participación de jueces técnicos y un jurado popular, la Cámara lo consideró responsable del brutal robo que terminó con la vida de Norberto Martella (84), un entrañable y querido vecino recordado por todos como el histórico calesitero de la localidad de Corral de Bustos-Ifflinger.

El trágico hecho ocurrió el 30 de junio de 2024, minutos antes de las 8:30 de la mañana. Rivero y un cómplice que aún no fue identificado saltaron dos portones cerrados con candado y se escondieron en el patio de la vivienda. Cuando Martella abrió la puerta de la cocina, los delincuentes lo interceptaron, lo maniataron, lo amordazaron y lo golpearon salvajemente con su propio bastón. La tremenda situación de estrés y las heridas recibidas le provocaron un paro cardiorrespiratorio que le causó la muerte ese mismo día.

Poblado de violencia y saña injustificable

Al momento de dictar la condena, el tribunal integrado por los vocales Alejandro Fauro, Roberto Couretot y Luis Werlen Zbrun remarcó que existió una relación directa entre el asalto y el fallecimiento de la víctima. Las agresiones y el sufrimiento impuesto desencadenaron el ataque cardíaco mortal.

Asimismo, los jueces consideraron como un agravante clave la cruel violencia utilizada contra un hombre anciano e indefenso:

  • Manos atadas: Lo sujetaron de brazos por detrás de la espalda y lo dejaron fijado a la cama.
  • Amordazado y a ciegas: Le colocaron dos bufandas superpuestas en la boca y le taparon los ojos con vendas.
  • Abandono en el frío: Lo dejaron tirado en esas condiciones en pleno invierno, hasta que un sobrino ingresó al domicilio y lo encontró.

“Ese plus de sufrimiento excedió ampliamente la violencia necesaria para consumar el despojo”, remarcó el camarista Couretot en los fundamentos de la sentencia.

El valor de las pruebas indirectas

A pesar de que no se encontraron huellas dactilares ni rastros de ADN del acusado en la casa, la Justicia logró reconstruir el hecho mediante una cadena de indicios firmes y coincidentes.

Entre los elementos decisivos para acorralar al imputado figuraron las cámaras de seguridad que registraron su vestimenta en la zona, el raid de robos que realizó ese mismo día en los alrededores y, fundamentalmente, los testimonios de personas a quienes el propio Rivero les confesó los detalles del ataque.