La economía cayó 0,6% en el segundo trimestre golpeada por el freno en la inversión y el consumo

El nivel de actividad económica en la Argentina registró una señal de alarma al término del segundo trimestre de 2026. Según los datos oficiales difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) en su Informe de Avance del Nivel de Actividad, el Producto Interno Bruto (PIB) sufrió una caída del 0,6% en términos desestacionalizados respecto al primer trimestre del año. Aunque la comparación frente al mismo período del año anterior arrojó una variación positiva del 2,0%, la dinámica trimestral pone en evidencia la pérdida de impulso del mercado interno y la creciente severidad del parate en las decisiones de inversión.
El factor determinante en el debilitamiento de la demanda agregada durante el trimestre fue el desplome de la Formación Bruta de Capital Fijo, que retrocedió un 11,1% interanual y se redujo un 0,8% en la medición desestacionalizada frente al trimestre previo. Al analizar los componentes de la inversión, se observa una marcada retracción en la adquisición de equipos de transporte, que cayeron un 22,1% interanual (con bajas del 20,4% en el componente nacional y del 24,9% en el importado), así como en maquinaria y equipo, que disminuyó un 15,2% interanual. La construcción, en tanto, mostró una leve contracción interanual del 0,1%.
A la caída de la inversión se le sumó el enfriamiento del consumo. El consumo privado, que en la comparación interanual aún exhibe un tímido aumento del 0,4%, anotó una dura baja del 2,4% desestacionalizado respecto al primer trimestre. En una trayectoria similar, el consumo público se contrajo un 2,3% trimestral y registró un descenso del 4,1% en la comparación interanual, reflejando la persistencia de la austeridad en las cuentas fiscales. Las importaciones de bienes y servicios reales también cayeron un 8,6% interanual y un 3,5% frente al trimestre anterior, en consonancia con la menor actividad fabril e inversora.
El único sostén relevante que evitó un deterioro mayor del PIB vino de la mano del sector externo y del complejo primario-extractivo. Las exportaciones de bienes y servicios reales mostraron un crecimiento interanual del 13,7% y un incremento del 2,5% desestacionalizado en relación al trimestre anterior.
Desde la perspectiva sectorial, los motores de la medición interanual fueron el sector de la Pesca, con un salto del 44,7%; la Explotación de minas y canteras, que trepó un 16,4%; y el bloque de Agricultura, ganadería, caza y silvicultura, con una suba del 6,9%. Sin embargo, la heterogeneidad de la economía queda reflejada al mirar el entramado urbano e industrial: la Industria Manufacturera se contrajo un 2,1% interanual, mientras que la Administración Pública y defensa retrocedió un 1,4%. Por su parte, el Comercio mayorista y minorista se mantuvo prácticamente estancado con una variación del 0,0% interanual, confirmando las dificultades que atraviesa la economía real de los centros urbanos.