Salarios en Córdoba: se agrava la pérdida del poder adquisitivo y hay sectores en niveles mínimos históricos

Un reciente relevamiento económico del Observatorio de Trabajo, Economía y Sociedad (OTES) encendió las alarmas sobre la situación salarial en Córdoba. Aunque algunos rubros mostraron un pequeño respiro durante julio, la fotografía general de mediano y largo plazo refleja una pérdida sostenida del poder adquisitivo que golpea de lleno a la economía familiar.
Durante el último mes, sectores como comercio (FAECYS/AGEC) y prensa (CISPREN) lograron incrementos reales de 1,8% y 1,9% respectivamente. Sin embargo, esa leve mejora no alcanza para compensar la erosión acumulada: tanto un vendedor inicial como un redactor cobran hoy un salario real más de 10% inferior al de noviembre de 2023.
La contracara más crítica la protagonizan la UOM y SMATA, que encabezaron las caídas del mes con un retroceso del 2,1% cada una al no haber renovado sus acuerdos paritarios. En el caso de los obreros metalúrgicos, la paralización de las negociaciones nacionales tras la intervención judicial de su conducción dejó al salario mínimo de referencia en un terreno muy frágil, acumulando una caída del 11% respecto a finales de 2023 y perdiendo lo que había alcanzado a recuperar a comienzos de año.
Por otro lado, gremios como los docentes provinciales y la UOCRA empataron prácticamente con la marcha de los precios. No obstante, entre los sectores analizados, solo los empleados bancarios lograron sostener de manera efectiva su capacidad de compra gracias a la aplicación de cláusulas gatillo.
Al profundizar el análisis y comparar la realidad actual con noviembre de 2015, el informe evidencia que la pérdida de ingresos es estructural. Todos los rubros relevados se encuentran en niveles históricamente bajos. El impacto más drástico se observa en el sector de prensa en Córdoba capital, donde el haber de un redactor sufrió una caída cercana al 50% en términos reales desde aquel período. En esa misma línea histórica, una maestra de primaria con diez años de antigüedad arrastra un deterioro del 23,3%, mientras que en la industria metalúrgica el desplome alcanza el 25,5%.