Gobernadores de casi todo el país, incluido Llaryora, acompañaron la jura de Santilli en la Casa Rosada

En una ceremonia de fuerte carga política y con un marcado respaldo federal, Diego Santilli juró ante el presidente Javier Milei como nuevo jefe de Gabinete de la Nación, en reemplazo del saliente Manuel Adorni. El acto se desarrolló en el Salón Blanco de la Casa Rosada con la presencia de la plana mayor de los ministros nacionales, referentes del oficialismo y de diversas fuerzas políticas.
El dato político más destacado de la jornada fue el fuerte acompañamiento del interior profundo. El gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, estuvo presente en las primeras filas de la ceremonia junto a un nutrido grupo de mandatarios provinciales, quienes modificaron sus agendas para viajar a Buenos Aires. Entre los asistentes se destacaron Raúl Jalil (Catamarca), Leandro Zdero (Chaco), Juan Pablo Valdés (Corrientes), Carlos Sadir (Jujuy), Alfredo Cornejo (Mendoza), Rolando Figueroa (Neuquén), Alberto Weretilneck (Río Negro), Marcelo Orrego (San Juan), Claudio Vidal (Santa Cruz), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Rogelio Frigerio (Entre Ríos) y el jefe de gobierno porteño, Jorge Macri.
Tras la jura y de forma previa al acto público, los gobernadores pasaron por el despacho de Santilli para desearle éxitos en su gestión, un gesto institucional que fue muy valorado por el entorno presidencial. “Tengo mucho agradecimiento porque venimos logrando leyes estructurales para la República Argentina que no habían sucedido en 50 años o más en nuestro país. Y es por un trabajo en conjunto que venimos haciendo, así que agradecerles la presencia. El Presidente también les agradeció, es una linda y buena señal”, expresó el flamante ministro coordinador ante los periodistas acreditados.
En sus primeras definiciones, Santilli remarcó que se inicia un período clave para la administración central: “Viene una etapa de seguir avanzando con las reformas que hemos llevado adelante con el Presidente y con los gobernadores obviamente, también hay que entender que cada provincia tiene su realidad, sus historias, su futuro”. Asimismo, defendió la conducción del jefe de Estado al señalar que tiene una “convicción, una decisión y una vocación enorme de que el argentino no vuelva al derrotero del desastre”.
Por otra parte, la salida de Manuel Adorni, quien formó parte de la ceremonia y se despidió con prolongados abrazos de los miembros del gabinete —aunque evitó saludar a la jefa del bloque libertario, Patricia Bullrich—, fue un tema inevitable en la rueda de prensa. Al ser consultado sobre la situación de su antecesor, el nuevo jefe de Gabinete evitó rodeos: “No tengo que juzgar la situación. Manuel Adorni se va a ir a defender en la Justicia, sin fueros y sin privilegios, y ahí estará. A mí me toca asumir un nuevo rol”.
El clima en los pasillos de Balcarce 50 tras el recambio institucional fue calificado como positivo por los dirigentes del PRO y de La Libertad Avanza. En el entorno oficialista coinciden en que la llegada del ex diputado nacional aporta oxígeno a una gestión que llevaba tres meses paralizada por el frente judicial que afronta el funcionario saliente, abriendo una expectativa de mayor dinamismo y articulación política con las provincias.