Vecinos dramatizaron frente a Tribunales los riesgos de cerrar calles con portones
Con escenas breves y escenografía improvisada, buscaron visibilizar ante la Justicia las posibles consecuencias de bloquear calles públicas.

La tarde del viernes frente a Tribunales tuvo una escena poco habitual. Lo que comenzó como una pequeña concentración de vecinos terminó convirtiéndose en una intervención teatral improvisada que captó la atención de quienes pasaban por el lugar.
Cerca de las 19, un grupo de vecinos autoconvocados desplegó una escenografía mínima: un rollo de cañas atadas con alambre simulando una reja, un telón con uniformes de presos dibujados, un gong y algunos carteles hechos a mano. Con esos elementos representaron distintas escenas para denunciar lo que consideran los riesgos de cerrar calles públicas con portones.
Las actuaciones —breves pero cargadas de dramatismo— recrearon situaciones como una inundación que obliga a vecinos a escapar por una calle bloqueada o el momento en que una joven queda atrapada contra una reja. La intención, explicaron, era mostrar de forma simbólica las dificultades que podrían generarse ante emergencias o situaciones de inseguridad.
La intervención no pasó desapercibida. Peatones que caminaban por la zona y personas que realizaban actividad física comenzaron a detenerse para mirar. Algunos se quedaron hasta el final.
“Es una locura lo que quieren hacer, no aflojen”, comentó uno de los hombres que observaba la escena. Otra mujer confesó que la recreación de una inundación le hizo recordar momentos difíciles vividos años atrás.
La participación del público fue creciendo a medida que se comprendía el sentido del reclamo. Incluso uno de los espectadores terminó sumándose al cierre de la actividad sosteniendo uno de los carteles.
Para los vecinos que organizaron la dramatización, el objetivo era simple: llamar la atención sobre una preocupación que —aseguran— comparten miles de residentes de la zona de Sierras Chicas. Temen que el avance de portones y rejas en calles públicas termine generando barrios cada vez más cerrados y con mayores dificultades ante situaciones de emergencia.
La reja de cañas que utilizaron como escenografía era frágil y simbólica. Pero el mensaje que quisieron transmitir apuntaba a algo más concreto: el temor a que los barrios terminen rodeados de portones de hierro.