De la teoría a la empatía: la Legislatura de Córdoba vivió una jornada de sensibilización sobre discapacidad

La verdadera inclusión no nace únicamente de las leyes o los discursos, sino de la capacidad humana de ponerse en el lugar del otro. Experimentar en carne propia las barreras que enfrentan a diario las personas con discapacidad es el camino más directo para transformar la mirada social y construir entornos verdaderamente accesibles.
Bajo esa premisa de concientización y empatía, la Legislatura de Córdoba fue sede de una jornada de sensibilización impulsada por los propios legisladores, donde la vivencia directa y la cultura accesible fueron las grandes protagonistas.
Sentir las barreras para comprender la realidad
Durante las primeras horas de la mañana, el equipo de Prevención y Sensibilización de la Dirección de Jurisdicción de Discapacidad —a cargo de Andrea Lardone, del Ministerio de Salud provincial— instaló en el hall del edificio legislativo el Circuito Vivencial de la Discapacidad. La propuesta, impulsada por la Mesa de Inclusión de la Unicameral y por el legislador Carlos Carignano (presidente de la Comisión de Promoción de los Derechos de las Personas con Discapacidad), invitó a legisladores, autoridades y trabajadores a atravesar en primera persona los obstáculos del entorno.
El recorrido propuso postas interactivas con actividades lúdicas y consignas prácticas para experimentar de forma directa los desafíos cotidianos asociados a las discapacidades visual, auditiva, intelectual y motriz. Entre los ejercicios, los participantes atravesaron simulaciones de baja visión y ceguera, desafíos de percepción, circuitos con obstáculos arquitectónicos e incluso partidos de ta-te-ti en silla de ruedas para comprender las limitaciones de movilidad.
La actividad partió de un principio fundamental: las dificultades que atraviesan las personas con discapacidad no dependen solo de una condición individual, sino de las barreras físicas, comunicacionales, actitudinales y sociales que la comunidad impone. El circuito permitió reconocer esos límites desde la vivencia reflexiva y reasumir la responsabilidad colectiva de eliminarlos.
Entre las autoridades y legisladores que participaron de la experiencia estuvieron Carlos Carignano, Viviana Pomiglio, Patricia Botta, Gerardo Grosso, Gustavo Bottasso, Graciela Bisotto y Oscar Saliba.
La literatura como puente sensorial e inclusivo
La empatía también se canalizó a través del arte y la tecnología. En el Auditorio de la Democracia, y por iniciativa del legislador Gustavo Tévez, se presentó el libro “HAN, una argentina con alma y corazón coreano”, de la escritora y médica cordobesa Silvana Monelli, iniciativa que recibió el beneplácito de la Cámara.
La obra propone un cruce innovador entre poesía, tecnología y accesibilidad bilingüe (español-coreano), diseñada especialmente para ampliar el acceso a la literatura a personas con discapacidad visual o dificultades de alfabetización.
Al respecto, Tévez remarcó: “Destaco la tarea de la doctora Monelli y el trabajo que se realiza en nuestra provincia para que todos estemos en el mismo pie de igualdad y acceso”.
El libro utiliza códigos QR identificables al tacto en cada página que remiten a poemas musicalizados en YouTube, acompañados por videos generados con inteligencia artificial. Concebido como un libro objeto, la publicación se presenta en una caja que suma textiles tradicionales (bojagi), nudos artesanales (maedeup), ornamentos (norigae) y esencia de flor de loto, integrando el tacto, el olfato, la música y la vista en una experiencia artística multisensorial basada en la resiliencia.
Acompañaron la presentación los legisladores Carlos Carignano, Graciela Bisotto, Patricia Botta, Doris Mansilla y Carmen Suárez.
Actividades de esta índole demuestran que la accesibilidad universal se logra cuando la sociedad comprende que la inclusión no es una concesión, sino un derecho que requiere la empatía activa de todos.