Un caso al estilo Relatos Salvajes terminó con la absolución del automovilista que mató de un puñetazo a quien lo perseguía

Leandro Quijada, presidente de la Cámara 3a. del Crimen.
Una violenta discusión de tránsito en plena madrugada derivó en una persecución a alta velocidad por la ruta y culminó con un desenlace trágico que bien podría haber formado parte de la película Relatos Salvajes. Sin embargo, para la Justicia provincial, la reacción del conductor que causó la muerte de su agresor no fue un acto de venganza ni de furia desmedida, sino un recurso desesperado para proteger su vida. La Cámara en lo Criminal y Correccional de 3ª Nominación de Córdoba resolvió absolver a Javier Alfredo Gómez, al determinar que actuó bajo legítima defensa cuando le propinó un único golpe de puño a otro hombre que lo acechaba.
El trágico suceso se desencadenó durante la madrugada del 4 de mayo de 2024, tras un altercado vial en la esquina de avenida Cárcano y Estrada, en Villa Carlos Paz. En ese punto, Jorge Antonio Lipe, a bordo de un Ford Ka, comenzó a perseguir de manera acosadora y durante varios kilómetros al Citroën C3 en el que viajaba Gómez junto a su pareja. Para intentar escapar del peligro, Gómez aceleró hasta llegar a la localidad de San Antonio de Arredondo, donde divisó un móvil policial a la vera de la ruta y se detuvo para pedir auxilio.
La agresión inminente y el golpe fatal
Lejos de desistir, Lipe frenó inmediatamente detrás, bajó de su vehículo y avanzó en actitud abiertamente agresiva, con los puños cerrados y el cuerpo inclinado hacia adelante. Mientras intentaba comunicarse desesperadamente con el número de emergencias de la Policía, Gómez advirtió que la agresión física era inevitable y le asestó un solo puñetazo en el rostro para frenar el ataque. Lipe cayó de espaldas, impactó fuertemente su cabeza contra el asfalto y sufrió lesiones severas que desencadenaron su fallecimiento el 20 de noviembre de 2025.
Aunque la fiscalía imputó inicialmente a Gómez por homicidio preterintencional, el camarista Leandro Quijada desestimó la acusación al ponderar que la conducta del imputado evidenció una absoluta falta de voluntad confrontativa. Según fundamentó el magistrado, Gómez procuró escapar aumentando la velocidad y buscó la protección de las fuerzas de seguridad, lo que demuestra la ausencia de provocación previa.
Un medio racional para repeler el ataque
En sus fundamentos, la sentencia dejó en claro que la agresión de Lipe era ilegítima, actual e inminente, y que el único puñetazo aplicado por Gómez representó un medio racional e indispensable para repeler el peligro. El tribunal enfatizó que el trágico e impredecible desenlace posterior no altera la naturaleza defensiva del acto, sentando un precedente clave sobre los límites de la legítima defensa en episodios de violencia urbana y vial en la provincia.