Rock, tablón y tonada: la fórmula cordobesa para alentar a la Scaloneta

Los Inesperados le dieron forma al sueño argentino: la cuarta.
A pocos días del inicio de la Copa del Mundo, la fiebre mundialista ya se siente en cada rincón del país. Las calles se tiñen de celeste y blanco, las conversaciones giran en torno a la Selección y Córdoba no es la excepción a este fenómeno que moviliza a millones. En ese contexto de pura expectativa, la música se suma a la movida con una propuesta que busca contagiar pasión a las tribunas: La cuarta traerán.

A diferencia de los ritmos urbanos o los cuartetos tradicionales que suelen musicalizar estas campañas, esta producción de Los Inesperados, tal el nombre de la banda, apostó fuertemente por las raíces del rock nacional. El tema combina una guitarra potente (José Gil “Pepeu” Gutiérrez) con una base rítmica sólida tanto en el bajo (Marcos Tissera) como en los parches (Juan Celaye) y el sello distintivo aparece en la interpretación, de enorme potencia de Andrea Romero, que inyecta una dosis extra de garra y emoción a la melodía.
La canción funciona como un termómetro de la pasión popular. Refleja fielmente ese sentimiento que crece minuto a minuto entre los hinchas argentinos, que renuevan el sueño de ver otra vez al equipo en lo más alto. Con fuerza rockera y tonada cordobesa, la composición empezó a rodar con el objetivo claro de acompañar el aliento popular durante toda la competencia.

Cuando se indaga por la motivación a componer el tema, Pepeu no duda en señalar el fervor de la gente: “Al escuchar al pueblo argentino unido por la Selección, con la pasión que manifiesta en cada uno de sus cantos, me sentí completamente inspirado para componer esta canción. Mi deseo es que este tema, que refleja esa alegría que el equipo siempre nos transmite, sirva también para alentarlos a través de la radio, la televisión o las redes sociales; porque, como dice el título de la canción, ‘La cuarta traerán‘, algo de lo que estoy completamente seguro que la Selección va a lograr”.
Por el lado de sus pasiones, el cruce entre la pelota y los escenarios es parte de su día a día, aunque el corazón tiene un claro ganador: “Si bien me gusta el fútbol, no me considero un hincha fanático de ir a la cancha todos los domingos, sino que lo practico los sábados con amigos y sigo desde mi infancia las campañas de Talleres y de River, además de haber tenido el privilegio de ver a la Selección salir campeona del mundo las tres veces, con Kempes en 1978, Maradona en 1986 y Messi en 2022. Sin embargo, siento que entre la pasión rockera y la futbolera me tira más la música, ya que soy profesor egresado del conservatorio provincial y la vivo como mi profesión, mientras que el fútbol siempre fue mi cable a tierra, una diversión para juntarme con amigos de años y disfrutar de los asados en el tercer tiempo”.

Andrea se ríe cuando le preguntan cómo nació esta locura: “Pepeu me mandó un audio con la canción y después se llegó a casa un día con la guitarra y la letra escrita en una hoja arrancada de algún lado. Nosotros nos habíamos visto una sola vez, cuando Marcos, el baterista, me invitó a ver a su banda, Los Carpos, y me hicieron subir a cantar un tema. En fin, la cuestión es que cayó a casa, escuché el tema, le hice un par de sugerencias y ahí nomás me prendí a la propuesta. Como soy cantante pero en este momento estoy sin banda, tenía el tiempo y Pepeu me contagió las ganas al toque”.
A la hora de hablar de la pelota, el corazón de Andrea tiene un dueño claro, aunque lo vive a su manera: “Me encanta el fútbol y soy de Belgrano, pero no miro los partidos porque los nervios me matan. Es más, ¡después de que ganamos un partido me termina dando lástima el contrincante! En mi caso, la pasión por la música supera ampliamente a la futbolera, pero si se combinan, es el combo perfecto: escuchar un gol de Belgrano bien cantado es música para mis oídos”.

Con esa mezcla tan nuestra de asado, nervios de tribuna, guitarras colgadas y hojas arrancadas de un cuaderno, La cuarta traerán es un homenaje. Quizás ahí resida la magia de este rock con tonada: en que no nació en un laboratorio de algoritmos, sino de las ganas de alentar. Mientras el país entero empieza a armar el ritual para lo que se viene, Los Inesperados ya plantaron su bandera sonora. Ahora queda lo más lindo: que la canción ruede, que se meta en las radios, y que entre el rock y la pelota, nos vuelva a hamacar ese sueño tan argentino de ver otra vez a nuestra selección en lo más alto.