Llaryora exigió bajar el impuesto a los combustibles: “Permitiría reducir un 35% el costo del boleto en Córdoba”

Roberto Cacciola, presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras; Martín Llaryora y Maximiliano Pullaro, gobernadores de Córdoba y Santa Fe, respectivamente.
La 32.ª Conferencia Industrial de la Unión Industrial Argentina (UIA), desarrollada en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se convirtió en el escenario donde el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, desplegó un contundente diagnóstico sobre la coyuntura productiva del país. Durante su disertación, el mandatario cordobés planteó una postura firme frente al rumbo económico del Ejecutivo nacional, advirtiendo sobre la vulnerabilidad de la matriz fabril tradicional y reclamando una corrección de rumbo que contemple el sostenimiento del empleo y la inversión en infraestructura federal.
Llaryora integró el panel denominado “La nueva geografía del desarrollo: Energía, minería y cadenas de valor”, compartiendo la mesa de debate con el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, bajo la moderación de Roberto Cacciola, presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM). En ese espacio, las autoridades provinciales coincidieron en la urgencia de articular el potencial extractivo de los nuevos yacimientos con la capacidad instalada en los centros productivos de la Región Centro.
Críticas a la política económica nacional: «No se puede mirar para otro lado»
El tramo más crítico de la presentación del mandatario provincial estuvo centrado en la falta de una estrategia industrial a nivel nacional y el costo social derivado del parate de la actividad económica. Llaryora contrapuso el entusiasmo gubernamental por las inversiones primarias con la realidad de los centros urbanos e industriales que sufren la recesión.
“Estamos potenciando y motorizando los nuevos motores de la Argentina, pero tenemos otro motor real al que hay que asistir, no se puede mirar para otro lado frente al cierre de 33.000 pymes y la pérdida de 300.000 puestos de trabajo”, enfatizó el gobernador.
Para el titular del Ejecutivo cordobés, la apertura de nuevos sectores económicos no debe concretarse mediante el desplazamiento o la inacción respecto a los complejos productivos preexistentes. “Yo creo que hay que desarrollar nuevos motores para que no se apaguen otros. Ahora, desarrollar un nuevo motor para apagar el otro no es inteligente”, expresó, marcando una distancia explícita con la estrategia oficial.
Integración de proveedores locales y el modelo agroindustrial
En la mirada del gobernador, el crecimiento de la minería, el petróleo y el gas no puede restringirse a un modelo primario agroexportador o extractivista puro. Llaryora subrayó la necesidad imperiosa de promover un proceso de industrialización acelerado que permita agregar valor local, fomentar la investigación aplicada y expandir la red de contratistas locales.
“Necesitamos que la minería, el petróleo y el gas hagan el mismo desarrollo industrial que hizo el agro. Argentina se desarrolló como un país agropecuario y después desarrolló la agroindustria, industrializó lo que antes se traía de afuera para producir el agro. Bueno, eso es lo que tenemos que hacer ahora con la minería, el petróleo y la energía”, afirmó.
En esta línea, remarcó las ventajas competitivas del complejo científico, tecnológico y metalmecánico de Córdoba, preparado para sumarse a los requerimientos de la actividad minera y energética, replicando experiencias consolidadas en las industrias satelital, aeronáutica, automotriz y de maquinaria agrícola.
“El complejo científico tecnológico cordobés puede proveer materiales en esta industria altamente competitiva, tenemos que integrar esas cadenas de valor a la minería y el petróleo”, señaló.
Asimismo, instó a que “cada una de las empresas y clusters vinculados a la minería y la energía desarrollen sus líneas de proveedores”, tomando como antecedente la red de encadenamiento autopartista desarrollada en territorio cordobés. “Eso requiere una voluntad especial y un esfuerzo conjunto”, concluyó. Su par santafesino, Maximiliano Pullaro, coincidió al remarcar: “Lo peor que podríamos me hacer como país es no articular el potencial minero con nuestras industrias y campos que tienen años de inversión y capacitación”.
Impuesto a los combustibles y el costo del transporte público
Al término del encuentro sectorial, en contacto directo con los medios periodísticos, Llaryora endureció su discurso contra la política fiscal e infraestructura del Gobierno nacional, focalizando sus reclamos en la recaudación del impuesto a los combustibles y la asimetría de los subsidios al transporte.
El gobernador aseveró que la supresión o rebaja de la carga impositiva nacional que pesa sobre los carburantes tendría un impacto directo sobre la estructura de costos de los usuarios del interior del país.
“Saquen el impuesto a los combustibles y podremos bajar el 35% el boleto a los cordobeses. El subsidio al AMBA no arregla el transporte de toda la Argentina. Necesitamos que bajen el impuesto a los combustibles”, sostuvo el mandatario.
Del mismo modo, cuestionó el destino de esos fondos y la parálisis de la obra pública nacional en las rutas del interior:
“No se utiliza un solo centavo del impuesto a los combustibles para arreglar rutas, se lo queda el Gobierno nacional. Las obras las están haciendo los intendentes y los gobernadores. La Nación no hace ninguna obra en la Argentina”, denunció con dureza.
La propuesta de un Pacto Fiscal con sesgo productivo
De cara a la discusión institucional con la Casa Rosada por la sustentabilidad financiera de las provincias, Llaryora ratificó su vocación de diálogo, aunque supeditó cualquier entendimiento a un esquema integral que aliviane la presión sobre las fuerzas de trabajo y la producción.
Propuso formalmente la creación de una mesa de trabajo trilateral con presencia de funcionarios nacionales, mandatarios provinciales, intendentes y entidades gremiales empresarias:
“Sentémonos en serio en una mesa. Nosotros no tenemos problemas. Si vamos a sacar impuestos, saquemos impuestos que se queda solo la Nación y hagamos un esquema”, planteó.
Para finalizar, instó a evitar debates vacíos y enfoques discursivos que obstaculicen soluciones estructurales: “No con consignas para quedar bien, para echarle la culpa a uno u otro, sino sentándonos a discutir un buen esquema que le sirva a la industria”.