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septiembre 12, 2026
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Calles con miedo: la historia detrás del ataque que indigna al sector norte de la ciudad

“Cuidámela vos, me dijo mi mamá… y no la pude cuidar”. El llanto de Maximiliano corta la respiración de cualquiera que lo escuche hablar en la calle Toledo de Pimentel al 630. Ahí mismo donde este jueves a la tarde se vivieron minutos de pura desesperación, cuando dos dogos argentinos sueltos provocaron corridas, pánico y el peor final para su mascota.

Todo ocurrió pasadas las 16 de un tarde cualquiera en un barrio cordobés, en este caso el último jueves en Marqués de Sobremonte. Los dos dogos, que según indicaron los vecinos ya habían sido vistos sueltos en oportunidades anteriores, caminaban jadeando y con el hocico ensangrentado. La escena asustó a los transeúntes al punto de que varios tuvieron que treparse a los árboles, postes y hasta al techo de un auto para resguardarse.

Un vecino de la cuadra intentó defender a Morita, la perra muerta por los dogos, tirándoles un botellazo a los atacantes, pero el daño ya estaba hecho. “Cuando llegué, mi vecino la estaba cargando con el tórax abierto. Salimos rápido a la veterinaria más cercana y de ahí nos derivaron a otra más grande para hacerle cirugía. Pero no se podía hacer nada, la tuvimos que dormir”, relató Maximiliano con la voz quebrada.

Morita no era una perra cualquiera: tenía 13 años y una cadena de afectos detrás. Primero la había rescatado su hermana, después vivió con su madre y finalmente quedó bajo su cuidado. “Yo le decía a mi vecina que este era un barrio seguro, que no iba a pasar nada por dejarla un rato afuera, y miren lo que pasó”, lamentó.

Efectivos de la Policía de Córdoba y de la Patrulla Ambiental lograron controlar a los animales y secuestrarlos. Poco después, el dueño de los dogos se presentó ante la fuerza aduciendo que se le habían escapado por descuido al sacar el vehículo de la vivienda.

Pese a la impotencia y tras radicar la denuncia correspondiente, Maximiliano evitó cargar tintas contra los animales: “Me da pena por los perros, no tienen la culpa, es un tema de los dueños. Ojalá la Municipalidad se ponga más firme con esto. Necesitamos una solución que sea justa para todos: para los perros, para los dueños y para los vecinos que hoy tienen miedo de salir a la calle”.