De la cocina al auto: en qué gastamos la energía los argentinos y de dónde sale

Entender cómo se mueve la Argentina implica mirar qué combustible usa para cocinar, iluminarse o trasladarse. Aunque cada vez se habla más de paneles solares y parques eólicos, la realidad del país sigue estando fuertemente ligada a los hidrocarburos tradicionales.
Según la última radiografía sobre flujos físicos de energía elaborada por el INDEC, el 92,5% de la energía extraída del ambiente en la Argentina proviene del petróleo, el gas y el carbón. Las fuentes renovables (como la energía eólica, solar o hidroeléctrica) representan un 5,9% del total, mientras que los insumos biológicos (como la soja y el maíz para biocombustibles) aportan el 1,6%.
¿En qué se gasta la energía en los hogares?
Puertas adentro, la forma en que consumimos está claramente dividida según la necesidad:
- Gas distribuido (41,5%): Es la fuente principal, usada fundamentalmente para la calefacción y la cocina.
- Nafta (27,2%) y Gasoil (6,3%): El transporte de los integrantes del hogar se lleva más de un tercio de la demanda familiar.
- Electricidad (25,0%): Iluminación, electrodomésticos y refrigeración completan la cuenta.
Las fábricas y los servicios, los mayores consumidores
Aunque el consumo en las casas es significativo (representa un 12,2% del total del país), el grueso de la energía se lo llevan las actividades productivas, con más del 81% del consumo nacional. Entre ellas, las centrales eléctricas y distribuidoras de gas ocupan el primer lugar, seguidas muy de cerca por la industria manufacturera (32,7%) y el sector del transporte y las comunicaciones (8%).