Fin del relato de la casta: prohíben salir del país a Manuel Adorni por presunto enriquecimiento ilícito

La Justicia Federal dictó el arraigo ante el riesgo de fuga a Uruguay. El exjefe de Gabinete quedó a un paso de la indagatoria tras detectarse gastos sospechosos con tarjetas de sus secretarias, compras de propiedades y el testimonio de un constructor que destapó pagos por 245 mil dólares en negro en un country.
La farsa de la pureza libertaria sumó su capítulo más escandaloso en los tribunales de Comodoro Py. El juez federal Ariel Lijo, en sintonía con el dictamen del fiscal Gerardo Pollicita, le prohibió la salida del país al exjefe de Gabinete, Manuel Adorni, debido al inminente riesgo de fuga hacia Uruguay. La medida restrictiva, dictada el viernes por la noche, obliga al exvocero presidencial a pedir autorización expresa para cruzar la frontera y representa el preámbulo de una inminente declaración indagatoria por el delito de enriquecimiento ilícito.
El patrimonio de quien fuera el abanderado de la moral oficialista civil no resiste la menor auditoría. La investigación penal de la Fiscalía se posa sobre una obscena trama de corrupción: gastos corrientes abonados con tarjetas de crédito de sus secretarias, un flujo incesante de viajes internacionales, compra de propiedades y groseras inconsistencias en sus declaraciones juradas. El golpe de gracia al expediente lo dio el constructor Matías Tabar, encargado de reformar la lujosa vivienda de Adorni en el barrio privado Indio Cuá, en Exaltación de la Cruz, quien confesó ante la Justicia haber cobrado 245 mil dólares en negro.
La impunidad del exfuncionario quedó expuesta de manera obscena apenas 48 horas después de su renuncia, al filtrarse audios donde intentó presionar al contratista antes de su declaración testimonial. Con un tono de complicidad mafiosa, el referente libertario le ofreció “todo el soporte que necesites” para que “todos nos quedemos tranquilos”. Hoy, con las pruebas de los bolsos con dólares sobre la mesa y los audios de apriete judicial confirmados, el discurso anticasta de la administración libertaria quedó sepultado bajo el peso de un expediente penal que acorrala a su principal exvocero.