¿Las horas contadas para Adorni?: el oficialismo ya diseña el recambio y define el nuevo organigrama en Olivos

Manuel Adorni, la cara del enriquecimiento libertario de forma vertiginosa.
Manuel Adorni tiene las horas contadas en el Gobierno. Más allá de cualquier reunión circunstancial, la decisión política de desplazar al ministro coordinador parece estar tomada y solo resta definir los tiempos y las formas de su salida. El desgaste de su gestión, agravado por la parálisis legislativa que impidió avanzar con reformas clave en el Senado, ha vuelto insostenible su continuidad ante los ojos de la mesa chica del poder. En los pasillos de Balcarce 50, el diagnóstico es unánime: la figura del funcionario ha dejado de ser un activo para convertirse en un costo político que el oficialismo ya no está dispuesto a pagar.
Mientras el entorno del ministro intenta aferrarse a la posibilidad de una continuidad que luce cada vez más improbable, en el despacho de la secretaría general de la Presidencia, Karina Milei y el asesor Santiago Caputo ya ejecutan el plan de recambio. El diseño del nuevo organigrama institucional está avanzado y contempla un giro estratégico: el posible desembarco de Diego Santilli en la Jefatura de Gabinete, valorado por su capacidad para destrabar el diálogo con los gobernadores y el Congreso, acompañado por Ignacio Devitt en un área de Interior que perdería su rango ministerial.
El veredicto sobre su gestión se terminó de sellar con las recientes revelaciones sobre sus movimientos patrimoniales, un golpe directo a su credibilidad como vocero que terminó de licuar cualquier resistencia interna en su defensa. La urgencia por ordenar el frente político y evitar nuevas derrotas en el recinto parlamentario ha dejado a Adorni al margen, configurando un escenario donde su salida aparece no solo como inevitable, sino como el paso necesario para intentar oxigenar la gestión antes de que la crisis de credibilidad se vuelva irremontable.