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junio 23, 2026
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Alerta en FAdeA: denuncian que la fábrica está parada por falta de contratos y abandono oficial

Rogelio Trapote, Secretario Gremial del sindicato de trabajadores aeronáuticos.

La realidad de la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA) tocó fondo y los propios trabajadores describen el escenario actual como el peor de toda su historia. El diagnóstico surge de un crudo testimonio de Rogelio Trapote, secretario gremial del sindicato de trabajadores aeronáuticos, quien desnudó la parálisis total de la planta cordobesa y cargó con dureza contra las autoridades nacionales por una preocupante mezcla de incapacidad de gestión e intencionalidad política.

A diferencia de otras crisis históricas donde los sueldos eran bajos pero la producción se mantenía a flote con proyectos como el Pampa o el Pucará, hoy no hay dinero, no hay materiales y no hay aviones. La fábrica no tiene un contrato firme con la Fuerza Aérea ni con clientes privados, lo que redujo su actividad a niveles mínimos.

“Somos la guardia de seguridad más barata”

El vaciamiento estructural de la empresa se refleja de manera directa en el brutal achique de su personal y en las llamativas tareas a las que quedaron relegados los operarios: La sangría de profesionales: En los últimos 33 meses se fueron entre 200 y 250 empleados, principalmente ingenieros y técnicos calificados que buscaron nuevos rumbos debido a los sueldos de miseria. El plantel que resiste: Actualmente quedan 650 trabajadores en la planta, de los cuales solo 80 están abocados a cumplir con los contratos vigentes con clientes europeos. Custodios del predio: Ante la falta de tareas productivas, Trapote lanzó una definición lapidaria sobre el rol actual de los operarios. Aseguró que hoy funcionan como la guardia de seguridad más barata que tiene la empresa, ya que si la planta cerrara, el gasto en Gendarmería o Policía Federal para custodiar el predio superaría ampliamente el costo de la masa salarial actual.

El gremialista denunció además que las autoridades llegaron en su momento con el intento de establecer un esquema de mantenimiento agrario para avionetas privadas fuera de norma, buscando utilizar las certificaciones oficiales de FAdeA para encubrir la maniobra, algo que calificó como una muestra flagrante de incapacidad.

El peligro detrás del desmanejo: “El avión se cae”

Una de las mayores preocupaciones del sector gremial radica en la seguridad operativa. Los salarios devaluados se pagan mes a mes con giros discrecionales de la Nación que se transforman en una pelea diaria en Buenos Aires para ver quién firma los desembolsos.

Sin embargo, el verdadero peligro está en los hangares. Trapote cruzó los dedos y lanzó una advertencia dramática sobre las consecuencias de la falta de inversión: “Menos mal que no tenemos trabajo, porque con este desmanejo sería un riesgo”. El dirigente recordó que el margen de error en el sector es cero porque “un avión no se rompe y aterriza, sino que se rompe y se cae”. Si bien el personal militar vuela bajo su propio riesgo, el gremio se niega a ser cómplice de un desastre en la aviación comercial, donde viajan ciudadanos inocentes.

La herencia y los proyectos cajoneados

Trapote, quien lleva 46 años de servicio en la fábrica, defendió la soberanía y la historia de FAdeA. Aseguró que los trabajadores tienen guardados tres proyectos viables para transformar la planta en un polo aeronáutico de nivel internacional en el centro de Córdoba, con capacidad de diseño y capacitación, pero que las autoridades nunca quisieron escuchar. El intento de la provincia por provincializar la empresa también fracasó en el pasado por diferencias económicas entre los gobiernos.

Una interna dirigencial que huele mal

La tensión en la planta cordobesa subió de tono en las últimas horas con la sorpresiva reaparición de Julio Manco, presidente y director de FAdeA, quien volvió a pisar la fábrica después de seis meses de total ausencia y falta de actividad.

La reunión con el gremio dejó un sabor amargo porque el directivo no tomó ninguna decisión relevante. Los trabajadores aseguran que todo el manejo dirigencial “huele mal” y confirmaron que Manco prepara su salida hacia un organismo superior de la Nación. Lejos de implicar una renovación, la jugada busca que el actual director siga manejando los hilos desde arriba, dejando en su lugar a un nuevo presidente que responde directamente como su asesor personal. Ante este panorama de desamparo, los mecánicos y técnicos aeronáuticos admiten que el miedo a un cierre definitivo o a una venta a precio de liquidación es más real que nunca.