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junio 12, 2026
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La chica atacada por Barrelier en 2025 era menor de edad cuando comenzó la manipulación

Mónica Picco, abogada de la joven atacada por Claudio Barrelier el año pasado.

La causa que involucra a Claudio Barrelier como principal sospechoso por la muerte de la adolescente Agostina Vega, sumó un nuevo capítulo institucional. La mujer que fue secuestrada por el acusado el año pasado compareció ante la jueza de género, la doctora Victoria Jalil, en una audiencia que expuso las severas contradicciones en los tiempos judiciales.

Tras la comparecencia, la abogada defensora de la víctima, Mónica Picco, dialogó con Córdoba 12 y brindó detalles reveladores sobre el estado de la causa, el perfil de los engaños de Barrelier y el manto de sospecha que aún rodea las verdaderas intenciones del imputado.

Una restricción que llega con un año de retraso

La cita judicial tuvo como objetivo formal notificar a la víctima sobre una orden de restricción de acercamiento y evaluar su estado psicológico. Sin embargo, la querella no ocultó su malestar por la demora en la activación de los protocolos de protección.

“La jueza de género, la doctora Victoria Jalil, (la citó) a los fines de notificarla de la restricción y, bueno, ver el estado de la víctima porque así lo prevé nuestro ordenamiento jurídico”, explicó Picco, aclarando de inmediato que “no hubo un encuentro con el fiscal (Raúl Guzmán) por el momento”.

Al ser consultada sobre por qué el fuero de género dilató tanto la convocatoria de una pieza clave para la causa —más aún tras el reciente y trágico impacto de un caso testigo como el de Agostina—, la letrada trasladó la responsabilidad al engranaje tribunalicio: “Este reproche es el que le hicimos casualmente a la jueza y ella nos respondió que a ella recién el día viernes le dieron la causa”.

“La verdad es que el orden de restricción llega un poco tarde si tenemos en cuenta que hace un año que sucedieron estos hechos”, remarcó la abogada con dureza, apuntando que las actuaciones le fueron remitidas de forma tardía por la anterior instructora de la causa.

El anzuelo del dinero y el interrogante sobre una red de trata

Uno de los momentos más complejos de la investigación gira en torno a la mecánica del secuestro y a las sospechas de que el domicilio de Barrelier funcionaba como base para delitos de mayor escala. Al ser interrogada sobre la posibilidad de estar ante una red de trata de personas, Picco se mostró cauta pero firme.

“Esa es una de las hipótesis que se está manejando”, admitió la abogada, aunque aclaró: “Yo no tengo elementos en este momento como para hablar con certeza y de manera responsable que nos encontremos ante una red de trata. Eso es un interrogante que, por los elementos de prueba que tiene el fiscal, toda la investigación lo va a responder seguramente más adelante”.

El periodista indagó sobre la secuencia del cautiverio, donde Barrelier amenazó a la víctima con un arma, la obligó a desnudarse y utilizó una frase sugerente que abre sospechas sobre la participación de terceros: “Alguien tiene que venir a traer la plata”. Para la defensa, todo formó parte de una elaborada puesta en escena.

“Esto probablemente es un engaño que le hace Barrelier a mi clienta, porque yo creo que el dinero ese nunca existió”, sentenció Picco. “Ese fue el anzuelo que tuvo Barrelier para engañarla, para hacer que mi clienta vaya a su domicilio”.

Ante la repregunta de si el acusado esperaba a alguien más esa noche para entregar a la víctima, la defensora delegó la respuesta en los despachos judiciales: “Es un interrogante que realmente no lo vamos a saber nosotros. Yo creo que la justicia nos tiene que responder ese interrogante: ¿cuáles eran las intenciones de Barrelier? ¿Hacia dónde apuntaba? La respuesta la va a dar el devenir de la investigación”.

Manipulación desde la minoría de edad

Picco En diálogo con la prensa, la querella también reconstruyó el origen del vínculo entre la víctima y el victimario. Picco confirmó que la joven conoció a Barrelier entre 2021 y 2022 a través de una persona en común: la tía de quien era su novio en aquel entonces.

En ese sentido, se reveló un dato alarmante que agrava el contexto de vulnerabilidad: la víctima era menor de edad cuando conoció al acusado, quien tiempo después volvió a contactarla para manipularla con engaños económicos y obligarla a asistir a su vivienda.

Finalmente, la abogada descartó que su defendida tuviera conocimiento previo del entorno delictivo o de los supuestos vínculos del acusado con la barrabrava de Instituto. “Ella no conocía totalmente cómo era el entorno. Desconocía toda situación rara o algo que hiciese pensar (que había peligro), porque si no, lógicamente, nunca hubiese concurrido al domicilio de Barrelier”, concluyó.