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junio 5, 2026
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Ser constatador: la difícil transición del efectivo a la app

La Municipalidad de Córdoba ya puso en marcha de manera efectiva el nuevo sistema de estacionamiento medido, habilitando unas 1.000 cuadras en toda la ciudad. El control y registro de los vehículos quedó en manos de los denominados «constatadores urbanos», ex naranjitas integrados en el sistema de cooperativas, quienes ahora visten la indumentaria oficial marrón provista por el municipio. Sin embargo, detrás del anuncio institucional y la digitalización total del cobro, el debut de la medida en la vía pública transita por semanas críticas marcadas por fallas operativas en la aplicación, la brecha tecnológica y una profunda expectativa sobre los ingresos reales que percibirá el sector.

El cambio normativo y operativo supuso un giro drástico en la rutina diaria de las cuadras, donde el efectivo quedó estrictamente prohibido desde fines de mayo. “Desde que arrancó el sistema no hemos recibido un peso porque no podemos cobrar en la calle, todo se maneja por la aplicación”, señala un constatador de una cooperativa, cuyo testimonio refleja la realidad que atraviesan sus compañeros en los distintos sectores habilitados.

Según explican desde las cuadras, la jornada laboral actual combina el control vehicular con una tarea de docencia forzada, orientando a los automovilistas sobre cómo descargar la aplicación SEMM a través del código QR, cargar saldo virtual y geolocalizar el automóvil para iniciar el cobro digital.

Las fallas técnicas y el fin de los evasores

A pesar del esfuerzo pedagógico de los trabajadores, la implementación técnica del sistema aún muestra un funcionamiento irregular en la vía pública. Los trabajadores coinciden en que la aplicación móvil se torna pesada, lenta y experimenta demoras operativas durante las horas pico de tránsito, lo que obliga a los constatadores a una intensa y constante movilidad física para registrar las patentes mediante fotografías antes de que los conductores dejen la cuadra.

Como contrapartida a los problemas de conectividad, la digitalización y el temor a la fotomulta generaron un reordenamiento visible en el espacio público. Los espacios vacíos que ahora se observan en zonas tradicionalmente saturadas corresponden, según el constatador consultado, a conductores habituales que antes evadían el pago o se retiraban sin abonar la tarifa informal. La fiscalización digital mediante el reporte fotográfico al centro de control municipal terminó por neutralizar los históricos focos de conflicto y las discusiones por el cobro en efectivo.

¿Y la plata?

La puesta en marcha del cobro digital interrumpió el ingreso diario de dinero en efectivo, obligando a los trabajadores a subsistir con sus ahorros o recurrir a ayuda familiar para afrontar gastos fijos esenciales, como el pago de alquileres. Con una jubilación promedio que resulta insuficiente para cubrir el costo de vida actual, para quienes están jubilados con la mínima, el ingreso derivado del estacionamiento medido es fundamental para equilibrar la economía familiar de los constatadores.

El nuevo esquema establece que la hora de estacionamiento supera los 1.400 pesos, de los cuales el municipio retiene un 30% antes de transferir el porcentaje correspondiente a las cooperativas. El ingreso neto estimado para el constatador urbano ronda los 700 pesos por hora, superando los 500 pesos que se cobraban de manera informal bajo el irregular e ilegal sistema anterior.

Los trabajadores proyectan que registrar un promedio de 40 automóviles diarios podría reportar una recaudación cercana a los 28.000 o 30.000 pesos por jornada laboral. De sostenerse ese volumen, el ingreso mensual estimado rondaría los 650.000 o 700.000 pesos, una cifra que el sector evalúa de manera favorable frente al esfuerzo físico en la vía pública, siempre y cuando se cumplan los acuerdos de liquidación quincenal.

La primera certeza llegará con las liquidaciones que se deberían estar acreditando en estos días, cuando el sistema consolide el dinero recaudado en las cuentas de las cooperativas.

Más allá de las planillas, las aplicaciones y las proyecciones económicas, la puesta en marcha de este sistema también expone las realidades humanas de quienes estiran su vida laboral en la vía pública. A sus 80 años, el entrevistado resume el sentir de muchos de sus compañeros al señalar que hoy su prioridad absoluta es conservar la salud y la tranquilidad para poder seguir trabajando de manera honesta y ordenada. En su caso particular, la crisis actual lo obligó recientemente a vender su auto tras romperse el motor, debido a que una reparación de 4.000.000 de pesos resultaba inaccesible bajo las condiciones financieras vigentes. Una pérdida material que, a su edad, decidió transformar en “ganancia de paz” para evitar mayores reveses cotidianos. Con la expectativa compartida de que el nuevo esquema municipal termine de asentarse por completo entre los meses de junio y julio, los constatadores urbanos encaran esta etapa de transición en Córdoba. Entre las dificultades tecnológicas y la urgencia de que los números finales jueguen a favor del bolsillo, el objetivo de máxima en las calles sigue siendo el mismo de siempre: asegurar el sustento diario con la esperanza de consolidar, finalmente, un trabajo estable.