Caso Orihuela: aparecieron mensajes que comprometen a los policías que lo volvieron a detener
Se trata de comunicaciones que circularon por el grupo de WhatsApp de la Comisaría donde murió el joven de 19 años. Por el caso hay seis agentes imputados y una oficial detenida.

Protesta de la familia en Tribunales II realizada hace dos semanas.
Este martes se conocieron presuntos mensajes comprometedores de policías involucrados en la muerte de Tomás Orihuela, el joven de 19 años que apareció muerto en la celda de la Comisaría 6ª de barrio General Paz el 25 de abril.
Por la causa hay seis policías imputados y una agente está detenida. El caso está en manos del fiscal Andrés Godoy, quien acusó a los policías por privación ilegítima de la libertad y homicidio culposo. Marta Rizzotti, abogada de la familia, rechazó la versión de que Tomás se haya quitado la vida dentro de la celda.
Según consta en la pesquisa, Orihuela había sido detenido pese a no contar con órdenes de captura vigentes. Dos días antes, el 23 de abril, había recuperado la libertad tras recibir una condena condicional en una causa por robo de celulares y salió del juicio con documentación judicial que acreditaba la inexistencia de pedidos de captura activos. Sin embargo, horas después fue demorado durante un operativo porque en el sistema figuraba una orden vencida.
Los mensajes comprometedores
La causa se tensó esta semana tras la aparición de mensajes extraídos de un grupo de WhatsApp denominado “Grupo Datos CAP 6”, integrado por casi 60 agentes. En esos chats, según la fiscalía, circularon burlas, comentarios irónicos y propuestas que podrían interpretarse como intentos de justificar la detención ocurrida el 25 de abril, cuando la orden de apresarlo ya estaba caduca. Sin embargo, los agentes lo aprehendieron y lo llevaron a la comisaría.

“Preso de nuevo”, escribió uno de los efectivos junto a una foto de Orihuela dentro del patrullero. En otra ocasión, un mensaje consignó el código “QRU”, utilizado para indicar que no había novedades negativas y que, en principio, el detenido debía ser liberado.
El contenido que más llamó la atención de los investigadores fue la frase “A menos que le pongan resistencia y amenaza”, acompañada por un emoji. Para la fiscalía, esa línea podría ser leída como una sugerencia para inventar una causa que justificara la aprehensión.

La investigación también consignó que Tomás permaneció más de cuatro horas esposado dentro de un patrullero estacionado frente a la comisaría. Mientras tanto, una de las policías involucradas habría abandonado su puesto para ir a un comercio cercano. Cerca de las 21, y aun cuando el procedimiento no estaba formalizado ante la unidad judicial, Orihuela fue ingresado en una celda; media hora más tarde fue hallado muerto, ahorcado con su propio buzo.
Seis policías fueron imputados en la causa y una agente permanece detenida por un presunto intento de encubrimiento. El fiscal Andrés Godoy investiga delitos que incluyen privación ilegítima de la libertad, homicidio culposo e incumplimiento de los deberes de funcionario público. La pesquisa también apunta a posibles maniobras para borrar mensajes y manipular pruebas vinculadas a los teléfonos secuestrados.