La Iglesia cuestiona la medida que prohíbe a los «naranjitas» y pide inclusión vía economía popular
La Pastoral Social del Arzobispado de Córdoba se opuso al nuevo intento del gobierno de Llaryora de criminalizar a los cuidacoches y limpiavidrios: «Estamos convencidos que la prohibición del trabajo popular no es la verdadera solución». Reclaman políticas inclusivas que contemplen la realidad de los sectores vulnerables.

La polémica por la prohibición de «naranjitas» y limpiavidrios en espacios públicos de la provincia escaló este lunes con un duro pronunciamiento de la Arquidiócesis de Córdoba, que criticó la iniciativa del gobernador Martín Llaryora y defendió la economía popular como vía de inclusión social.
Llaryora anunció en redes sociales que impulsará un proyecto de ley para sacar a estos trabajadores de la vía pública, dejando la decisión final a los municipios. La Iglesia, en un comunicado titulado “La Cultura del Descarte”, rechazó la medida y puso el foco en el rol de la economía popular para sectores excluidos. “Los trabajadores empobrecidos organizados desde la Economía Popular reglamentada han buscado respuestas a las necesidades de trabajo, dignificación de tareas y organización para acercar derechos a trabajos que estaban fuera de cualquier amparo”, expresaron.
El texto destaca experiencias exitosas, como las cooperativas de cuidacoches, que han ordenado el cobro de estacionamiento con tarifas fijas, distribución de zonas y controles estatales. “Las cooperativas han demostrado ser una respuesta a las problemáticas de convivencia entre quienes realizan el trabajo y quienes reciben el servicio”, indicaron.
Advertencia papal en mano, la Arquidiócesis alertó sobre los riesgos de retroceder: citando al papa Francisco (2024), afirmaron que “si retrocede la Economía Popular, avanza la Economía Criminal”. Propusieron fortalecer el rol estatal para regular el espacio público, asignando zonas a cooperativas o registros individuales y evitando desorden.
Reconociendo desafíos como delincuencia, adicciones y salud mental, la Iglesia evitó generalizaciones: “Tenemos que distinguir sin mezclar ni ‘meter todo en la misma bolsa’”. Pidieron un abordaje integral con Estado y sociedad para “convivir en espacios de encuentro, donde todos tengamos lugar”.
La discusión sigue abierta entre seguridad vial, orden urbano y derechos laborales.