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marzo 19, 2026
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Crece la morosidad en las familias: el 91,7% de los hogares argentinos está endeudado en niveles extremos

De acuerdo a un relevamiento del Centro de Almaceneros, el 38% de las familias destina más del 50% de sus ingresos mensuales al pago de deudas. El informe también advierte sobre el deterioro en la capacidad de pago de las familias.

El Centro de Almaceneros de Córdoba presentó la tercera edición de su informe “Endeudamiento de los Hogares Argentinos”, en el que advierte un escenario cada vez más crítico: el 91,7% de las familias se encuentra endeudado en niveles extremos, con compromisos financieros que han perdido calidad y sostenibilidad.

El relevamiento fue realizado por el Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE) entre el 25 de febrero y el 16 de marzo sobre 4.200 casos efectivos en todo el país, mediante un muestreo probabilístico estratificado que contempló variables como región, edad, nivel educativo, sexo y tipo de ingreso, con el objetivo de garantizar representatividad nacional.

Uno de los principales hallazgos es la consolidación de un proceso de “sobreendeudamiento estructural”. En ese sentido, creció con fuerza el porcentaje de hogares que acumulan más de tres deudas: pasó del 8% en 2024 al 12% en 2025 y alcanzó el 23,5% en 2026. En paralelo, cayó significativamente el segmento con una sola obligación, que se redujo al 14,7%, muy por debajo del 23% registrado en 2025 y el 35% en 2024.

El informe también alerta sobre el deterioro en la capacidad de pago de las familias. Las deudas impagas treparon al 81,8%, frente al 76% del año pasado y el 63% de 2024. Asimismo, las instancias judiciales vinculadas a incumplimientos crecieron hasta el 34,5%, consolidando una tendencia ascendente.

La presión de las deudas sobre los ingresos es otro indicador alarmante: el 38% de los hogares destina más de la mitad de sus ingresos mensuales al pago de compromisos financieros, cuando en 2025 ese porcentaje era del 28% y en 2024 del 18%. Este escenario configura, según el IETSE, una situación de “vulnerabilidad financiera severa”.

El estudio también muestra un cambio en el uso del crédito. El 61% de las compras con tarjeta de crédito se destina a la adquisición de alimentos, un incremento respecto del 58% en 2025 y el 54% en 2024. Para el instituto, esto evidencia que el financiamiento dejó de impulsar el consumo o mejorar el bienestar, y pasó a cubrir necesidades básicas.

En ese marco, el IETSE advierte un deterioro del nivel de vida, con menor acceso a servicios esenciales y una ruptura de las redes de contención. La caída de deudas vinculadas a educación, salud y servicios refleja una salida forzada de estos sistemas, especialmente en la clase media, mientras que la reducción de préstamos familiares indica el agotamiento de las redes informales de apoyo.

“El endeudamiento dejó de ser un fenómeno transitorio para convertirse en un organizador de la vida cotidiana”, señala el informe. Según el análisis, los hogares priorizan gastos urgentes por sobre los estructurales, resignan consumos esenciales y operan bajo una lógica de supervivencia permanente, lo que limita su autonomía y movilidad social.

Desde el punto de vista institucional, el crecimiento de embargos —que alcanzaron el 16,8% en 2026— y la creciente judicialización reflejan que el endeudamiento se ha transformado en un problema público de gran escala.

De cara al futuro, el IETSE proyecta que, de no implementarse medidas correctivas, la morosidad continuará en aumento, con mayor peso de la deuda sobre los ingresos, expansión del crédito informal y un incremento de embargos. Incluso advierte sobre el riesgo de que el incumplimiento se normalice como conducta económica.

“El país no enfrenta únicamente un problema de endeudamiento, sino un proceso avanzado de insolvencia estructural de los hogares”, concluye el informe, subrayando que el crédito ha dejado de ser una herramienta de crecimiento para convertirse en un mecanismo de supervivencia cotidiana.