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marzo 4, 2026
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Milei reactivó la polarización con el kirchnerismo: cuál es la estrategia de Provincias Unidas para tratar de sobrevivir

El Presidente volvió a dividir el escenario político en dos. El PJ cordobés sostiene más que nada su acuerdo con Pullaro y busca diferenciarse para ser una opción electoral.

Por Marcos Jure

“Chorros”, “delincuentes”, vociferó Javier Milei desde el atril en el Congreso de la Nación, en un discurso que, si pasa a la historia, será por haber llevado a límites pocas veces vistos la confrontación y el insulto político en un ámbito institucional formal como es la Asamblea Legislativa.

Inmediatamente, analistas, políticos y dirigentes plantearon que se vio a un Presidente sacado, furioso, instalado en el exceso y en la pelea de bajo vuelo más que en la argumentación política. Sin embargo, ¿fue un Milei que se enojó porque le gritaban o su estrategia estaba planificada? Creer que la ofensiva discursiva sostenida durante más de una hora y media fue producto de “un brote” del líder libertario es volver a menospreciar a una fuerza política que ya ha dado muestras de que no improvisa y de que sabe conectar con el momento histórico actual más que cualquier actor del sistema político tradicional. Milei sostiene de manera deliberada la confrontación porque es una forma de mantener la lealtad de su electorado; es, paralelamente, una manera de disimular la falta de resultados económicos concretos.

La furia de Milei tuvo un primer efecto político: tensionó nuevamente con el kirchnerismo, reactivó el enfrentamiento con un adversario que padece una grave crisis y reinstaló la polarización política. “De un lado, los que quieren levantar al país; del otro, los delincuentes que lo postraron”, fue, en resumidas cuentas, lo que planteó Milei como eje principal ante la Asamblea Legislativa. Eso reduce el escenario a dos actores: La Libertad Avanza y el kirchnerismo.

¿En qué lugar deja ese esquema que plantea un Milei que sigue ocupando el centro de la escena y definiendo en gran parte la configuración de la política nacional a las fuerzas que se ubican por fuera de esa dicotomía? Es verdad que esas fuerzas que buscan quebrar la lógica binaria son cada vez menos y tienen un peso todavía más menguado desde la elección de octubre de 2025. El mileismo, reforzado, fue sumando socios que ponen cada vez menos condiciones y que le permiten tener cada vez más maniobrabilidad en el Congreso. Del otro lado, el kirchnerismo se debilita.

Pero, paralelamente, a pesar de que no le fue bien en octubre y de que hoy hay menos gobernadores en su formación, Provincias Unidas sigue tratando de sostenerse como fuerza política con cierta gravitación en la actualidad y con posibilidad de desarrollo futuro. Esa es al menos la pretensión. Y allí está inscripto nada más y nada menos que el peronismo cordobés, que no quiere ni mimetizarse con los libertarios ni ser asociado al kirchnerismo porque lo condenaría a la inviabilidad electoral. Entonces, está obligado a postular por todos los medios que una tercera vía debe existir.

Hoy, Provincias Unidas, puede contar a 22 diputados. Sin embargo, no es un interbloque homogéneo; vota disperso, tiene opiniones que en algunos casos están muy lejos unas de otras. Pero al peronismo provincial le interesa sobre todo el entendimiento con un actor de Provincias Unidas: Maximiliano Pullaro, gobernador de Santa Fe.

Es decir, la conformación inicial con seis gobernadores se ha visto reducida pero en el PJ provincial señalan que es un núcleo potente: Córdoba y Santa Fe son dos distritos claves del corazón productivo del país.

El desenvolvimiento de la política nacional le cambió los planes a Provincias Unidas. Inicialmente, esperaba hacer valer sus 22 diputados nacionales para generarle condicionamientos a Milei: especulaban con que el Presidente iba a necesitar esas voluntades ante cada reforma importante y que, entonces, podrían sentarse a negociar cambios que venderían como logros, para reforzar su imagen ante la sociedad, y además beneficios para sus provincias. Sin embargo, ahora se topan con otra realidad: Milei casi no necesita esos votos; con sus nuevos aliados le alcanza. Salvo en ocasiones puntuales. Por ejemplo, en el oficialismo provincial señalan que en la reforma laboral el oficialismo necesitaba un par de votos y que a la Provincia le sirvió para forzar un acuerdo por la Caja de Jubilaciones que se cerró ayer y que contempla el envío de 10 mil millones de pesos mensuales.

Pero no se producirá la dinámica que Provincias Unidas esperaba. No será una necesidad permanente la que tendrá Milei sino puntual. Por ejemplo, en el corto plazo creen que el Presidente deberá negociar cada voto para sacar del Congreso la reforma impositiva que anunció en la apertura de sesiones. En ese caso, en el tándem Córdoba-Santa Fe esperan obtener algunas concesiones en impuestos que afectan directamente a la zona productiva: más que nada, con respecto a las retenciones.

“Nosotros tenemos que sostener el discurso productivo, apostar por el modelo que venimos defendiendo, pero sin sobreactuar el enfrentamiento con Milei porque cuando lo hacemos nos va mal. Tenemos que ir por este camino y el tiempo dirá si nos va bien”, resumieron en el PJ provincial.