Crece la tensión en Medio Oriente ante la amenaza de una ofensiva de EE.UU. contra Irán
Teherán advierte: “Responderemos como nunca”.

Estados Unidos incrementó su presión militar y diplomática sobre Irán tras el despliegue del portaaviones USS Abraham Lincoln en la región y la exigencia de un acuerdo nuclear inmediato. La advertencia de Washington generó una rápida reacción del gobierno iraní y encendió las alarmas en varios países de Medio Oriente, mientras la economía persa atraviesa una de sus peores crisis históricas: el dólar ya supera los 1,6 millones de riales.
La posibilidad de un ataque directo de Estados Unidos contra Irán elevó drásticamente la tensión regional este miércoles. En paralelo a las evaluaciones militares de la administración de Donald Trump, Teherán activó contactos diplomáticos de urgencia con países vecinos y aliados, en un contexto marcado por protestas internas, una dura represión estatal y un colapso económico sin precedentes.
El despliegue del portaaviones USS Abraham Lincoln, junto con varios destructores equipados con misiles guiados, otorga a Washington una capacidad inmediata para ejecutar operaciones ofensivas desde el mar. Funcionarios estadounidenses remarcan que la flota está lista para actuar en cualquier momento.
Este movimiento militar se produce cuando se cumple un mes del inicio de protestas masivas en todo el territorio iraní, que derivaron en una violenta respuesta del régimen y profundizaron la crisis económica que golpea a la población.
Ultimátum de Trump y advertencias directas
Aunque la Casa Blanca no confirmó oficialmente una decisión de ataque, el presidente Trump definió dos límites que, según afirmó, justificarían el uso de la fuerza: el asesinato de manifestantes pacíficos y la ejecución sistemática de detenidos.
Desde su red Truth Social, Trump exigió a Irán aceptar un acuerdo que excluya cualquier desarrollo nuclear y lanzó una advertencia contundente: “El tiempo se acaba. Esto es realmente esencial”. También recordó los choques militares ocurridos en junio y advirtió que una nueva ofensiva sería “mucho más devastadora”.
La misión iraní ante la ONU respondió en la red X asegurando que el país está dispuesto a dialogar si se respeta el principio de igualdad soberana. Sin embargo, aclaró que cualquier presión externa será respondida con una defensa “sin precedentes”.
Diplomacia regional y restricciones aéreas
Ante el riesgo de una escalada bélica, varios países árabes buscaron tomar distancia del conflicto. Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos comunicaron que no autorizarán el uso de su espacio aéreo para ataques contra Irán.
El príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, transmitió esta postura directamente al presidente iraní, Masoud Pezeshkian, garantizando que Riad no facilitará su territorio para acciones militares, sin importar su procedencia.
Egipto y Turquía también intervinieron diplomáticamente. Sus cancilleres mantuvieron contactos tanto con el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, como con el enviado estadounidense Steve Witkoff, con el objetivo de reducir tensiones y evitar un conflicto de alcance regional. Ankara expresó especial preocupación por un eventual flujo masivo de refugiados hacia sus fronteras.
El frente en la ONU y el debate nuclear
La crisis también llegó al Consejo de Seguridad de la ONU. El embajador israelí, Danny Danon, advirtió que “el régimen más extremista del mundo no puede acceder al arma más peligrosa”, en alusión directa al programa nuclear iraní.
Danon acusó a Teherán de desviar recursos internos para financiar grupos armados y fomentar la inestabilidad regional. En la misma línea, el representante estadounidense Mike Waltz reforzó las críticas contra las milicias respaldadas por Irán.
En respuesta, el canciller Araghchi rechazó la estrategia de Washington y afirmó que “la diplomacia basada en amenazas militares no es efectiva ni constructiva”, exigiendo negociaciones sin imposiciones.
Crisis económica y represión interna
Mientras se intensifica la presión internacional, la situación dentro de Irán continúa deteriorándose. El rial cayó a un mínimo histórico de 1,6 millones por dólar, agravando el malestar social que dio origen a las protestas.
Según la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA), desde el inicio de las manifestaciones se registraron al menos 6.221 muertes, entre ellas más de 100 menores, y más de 42.000 detenciones. Las cifras contrastan con los datos oficiales, que reconocen 3.117 fallecidos y califican a los manifestantes como “terroristas”.
El bloqueo casi total de internet, vigente desde hace tres semanas, dificulta la verificación independiente de la información y aumenta la incertidumbre entre la población.
El nivel de violencia no tiene precedentes en décadas y remite al clima de inestabilidad de la Revolución Islámica de 1979. En este contexto, el régimen ejecutó recientemente a Hamidreza Sabet, acusado de espionaje para Israel, elevando a 13 el número de ejecuciones de este tipo desde junio.
Con la población aislada, la economía en caída libre y el riesgo de una intervención extranjera cada vez más cercano, la incertidumbre domina a Irán y a toda la región.