Reforma laboral: cómo votaron los diputados cordobeses en una sesión decisiva

La madrugada del 20 de febrero de 2026 dejó una postal política nítida en la Cámara de Diputados de la Nación Argentina: la aprobación de la Ley de Modernización Laboral por 135 votos a favor y 115 en contra. En ese tablero ajustado, la delegación de Córdoba terminó siendo determinante. Pese a la fragmentación interna, el grueso de los representantes provinciales aportó 12 votos afirmativos que resultaron clave para el triunfo del oficialismo.
El respaldo cordobés se estructuró, principalmente, en torno a los legisladores alineados con el Gobierno nacional y a un sector del bloque Provincias Unidas. Votaron a favor Belén Avico, Gabriel Bornoroni, María Cecilia Ibáñez, Enrique Lluch, Marcos Patiño Brizuela, Luis Albino Picat, María Celeste Ponce, Gonzalo Roca, Laura Elena Rodríguez Machado y Laura Soldano. A ese lote se sumaron Carolina Basualdo y Carlos Gutiérrez, completando así las 12 voluntades cordobesas que acompañaron el proyecto.
La foto política mostró a un oficialismo que logró cohesión en su tropa y consiguió, además, apoyos dialoguistas en un tema sensible como la reforma laboral. Para el Gobierno, la señal fue clara: Córdoba volvió a convertirse en un sostén legislativo de peso en una votación estructural.
Sin embargo, la representación provincial no fue homogénea. Tres diputados cordobeses expresaron su rechazo: Natalia de la Sota (Defendamos Córdoba), Gabriela Beatriz Estévez (Unión por la Patria) y Juan Fernando Brugge (Provincias Unidas). Los cuestionamientos se concentraron en los aspectos más controvertidos de la norma, entre ellos las modificaciones en estatutos profesionales y los cambios en el régimen de contratación.
Estos votos negativos reflejaron una línea crítica que ya se había manifestado en el debate previo, con advertencias sobre el impacto de la ley en derechos laborales consolidados.
La sesión también dejó bancas vacías dentro del esquema cordobés. No estuvieron presentes al momento de la votación nominal Alejandra Torres, Ignacio García Aresca y el exgobernador Juan Schiaretti, todos integrantes de Provincias Unidas. Sus ausencias no alteraron el resultado final, pero sí marcaron una señal en medio de la tensión interna que atraviesa al espacio.
Aunque el resultado global mostró una diferencia de 20 votos, el tratamiento en particular de algunos capítulos evidenció márgenes más estrechos y negociaciones permanentes. En ese contexto, los 12 votos cordobeses a favor adquirieron un valor estratégico.
La votación volvió a exponer la diversidad política de la provincia en el Congreso: un bloque mayoritario que acompañó al oficialismo, una minoría opositora firme y ausencias significativas en un momento clave. Con la media sanción ya obtenida y el Senado como próximo escenario, Córdoba quedó posicionada —una vez más— como actor relevante en el destino de una ley que promete abrir un nuevo capítulo en el régimen laboral argentino.